"El café adopta los sabores de lugares donde crece", esa es al menos la teoría personal de Graciela Ortiz, una productora de café que tiene la marca "Baritú", un alimento orgánico, molido y tostado en la misma finca donde se produce.
El desafío de prosperar en el sector productivo sin la ayuda del Estado
Graciela Ortiz, emprendedora jujeña y criada en Salta, heredó en los años 70 una plantación de café por parte de sus padres y tíos. Contó que, actualmente, para llegar a elaborarlo debe emprender un largo viaje. Invertir, probar y arriesgar fueron algunas de las claves para que hoy café "Baritú" siga siendo único en sabor, natural y netamente argentino.
La trabajadora jujeña y criada en Salta, contó que este emprendimiento nació de la mano de su padre y sus tíos en los años 70, quienes iniciaron un gran plan cafetero en la selva tropical de Orán.
Por muchos motivos la plantación queda abandonada durante muchos años, y la recuperación de los cafetales duró al menos 15 años y así revivió el su sueño.
"Se podían ver las plantas totalmente atrapadas, estaba toda devorada por la selva. Hubo que recuperar las mejores semillas, hacer nuevos plantines nuevos y luego preparar el terreno. Hubo que dejar los árboles activos porque la zona está dentro de reserva de biosfera que se considera de amortiguamiento por ser finca privada y tenemos restricciones, por lo que no podemos ir a desmontar así nomás", relató.
¿Es fácil elaborar café en Argentina?
Graciela reconoce que es difícil producir en el país, ya que no tiene un camino habilitado para ir hasta su finca que se encuentra pegada al río. Para poder llegar hasta allí debe cruzar en automóvil la aduana y pasar a Bolivia, hacer 15 kilómetros hasta el río Bermejo, dejar el vehículo y cruzar en una embarcación, llamada chalana. Además, no cuenta con luz, sino con un generador, y sólo tiene el agua que baja de un arroyo.
La realidad es que desde hace 20 años que trabaja en este emprendimiento y nunca recibió ayuda del Estado. En ese sentido, entiende que en el país no hay una cultura cafetera y “estamos limitados a que haya un acompañamiento”.
Lo que haría falta para impulsar una fácil producción
Si esta incesante trabajadora de producción de café tuviera la posibilidad de contar con ayuda por parte del Estado, según contó, pediría principalmente la habilitación de un camino, acceder a semillas nuevas y capacitaciones para quienes forman parte del emprendimiento.
La primera confitería de Café Baritú se encuentra en San Salvador de Jujuy.
Caer para luego levantarse fortalecida
Graciela también relató que no siempre tuvo periodos de prosperidad, ya que en el año 2023 cuando iba a lograr una exitosa cosecha de café, la noche anterior una helada terminó azotando al 80% de su producción. Y pese a este difícil momento jamás se dio por vencida, sino que volvió a depositar todas sus energías para que su emprendimiento crezca.

