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El docente jujeño, reconocido por Nación, que lucha por un salario digno

Guillermo Duarte, reconocido por su labor en la Escuela de Molulo, pasó la mayor parte de su carrera dando clases en una escuela de "alta montaña", a 4.200 metros sobre el nivel del mar.

  • La historia de Guillermo Duarte, docente jujeño reconocido por su labor.
  • Junto a miembros del Ejército llevó materiales a través de cerros para remodelar el establecimiento educativo.
  • El año pasado pudo titularizar su cargo y conseguir horas en una escuela de Capital.

Guillermo Duarte encarna la entrega y el sacrificio de cada docente jujeño. Se graduó en 2003 y durante 15 años trabajó en escuelas que se denominan “de alta montaña"; la última donde ejerció estaba a 4.200 metros sobre el nivel del mar.

“A estos establecimiento solo se accede a través de caminos de herradura”.

Esos senderos tuvo que andar, con ayuda de miembros del Ejército argentino, llevando materiales de construcción al hombro para refaccionar la institución donde se desempeñaba: chapas, machimbre y marcos para construir ventanas y remodelar el establecimiento.

Era una escuela rancho, en el pico de una montaña tan alta como las de más de 4.000 metros de altura que la rodeaban.

“Caminamos por horas para poder llevar el material; se me llagaron los hombros y sentí mucho cansancio por el esfuerzo físico”.

El docente jujeño, reconocido por Nación, que lucha por un salario digno

En 2016 viajó a San Juan para recibir el premio de la presidencia “A los Buenos Educadores de la República Argentina”. Lo hizo en nombre de todos sus colegas, representando a todos ellos.

“No fue mi premio sino el de docentes argentinos porque considero que mi trabajo en ese momento era tan importante como aquel trabajo que también hace un docente en Capital, sufriendo las distintas adversidades que hay”.

En 2002 titularizó su cargo y consiguió un puesto de maestro titular de Grado en Escuela N° 136 “General Lamadrid”. Hoy, está junto a sus colegas en la puerta del Ministerio de Educación de Jujuy, reclamando mejoras salariales.

“Tengo que estar presente en su lucha, acompañando a mis colegas por algo que es genuino. La lucha es justa. Los sueldos son muy bajos. En mayo mi recibo de sueldo fue de $118.000; ¿Qué hace un docente cuando muchos somos sostén de la familia y el único ingreso del hogar para subsistir 30 días (es) ese tipo de sueldo?”.

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