Contrario a las optimistas declaraciones del ministro de Hacienda Massa, en el norte argentino continúa el desabastecimiento de combustibles. Estaciones de servicio sitiadas por vehículos necesitados de nafta o gasoil llevan más de una semana como imagen habitual, en otras expendedoras menos afortunadas, ni siquiera habilitan la playa de carga.
Productor reclama al gobierno: "al menos trabajen a la par nuestra"
El ingeniero agrónomo Guillermo Berardi analizó la crisis del combustible desde la óptica de los productores agropecuarios locales, recordando la importancia de las provincias cañeras y su aporte a través del bioetanol.
El problema es transversal a todos los ciudadanos directa o indirectamente, eso incluye a la industria agropecuaria, especialmente en la movilidad de los obreros y el funcionamiento de las máquinas. Tanto en la región Valles como las Yungas, hay una desesperación palpable por reactivar las economías regionales, de por si comprometidas por la extensa sequía.
“Los ciclos biológicos no esperan nada, la mercadería perecedera, frutas y verduras especialmente, se desperdiciará si el productor no tiene donde cargarla, porque el camionero no tiene la certeza hasta donde llegará”, reflexionó en Sobremesa (Canal 2) el productor local Guillermo Martín Berardi sobre la coyuntura.
Berardi quien fue delegado del Plan Belgrano para nuestra jurisdicción, rememora durante la entrevista una iniciativa privada surgida aproximadamente 10 años atrás de la que intentó formar parte junto a otros 50 productores: apostar al bioetanol (alcohol obtenido de plantas ricas en celulosa que tras refinarse puede funcionar como combustible) en épocas de exceso de materia prima.
Si bien una parte de las naftas y el gasoil actualmente cuentan con un porcentaje de biocombustible, 12% para diesel y 7,5% en las naftas, incluso sería ampliado como emergencia en las próximas horas, de haber existido voluntad política el nivel de corte podría haber llegado a niveles parecidos a Brasil (25%) aumentando la disponibilidad de los productos, simultáneamente generando un ahorro sustancial sobre las onerosas importaciones.
“Durante el segundo gobierno de Cristina Fernández tratamos de hacer una sociedad anónima, un ingenio netamente alcoholero ya teníamos todo previsto, donde instalarlo y comprar la maquinaría, hasta teníamos el crédito, se trataba de una inversión de 20 millones de dólares… En ese momento asumió Kicillof como ministro de Hacienda, se estatizó YPF y empezó el peregrinar de los biocombustibles, cuando teníamos una senda trazada”, finalmente la iniciativa no prosperó debido a la reorientación que los gobiernos le dieron a la petrolera estatal, ignorando la participación de biocombustible, que como si fuera poco produce menor impacto ambiental a través de sus emisiones.
Para que la propuesta de Berardi prospere, no solo hace falta el visto bueno del candidato presidencial Sergio Massa, los gobiernos provinciales deben prestar las garantías, sobre todo en infraestructura para que prospere la industria. Para que los productores interesados aparten caña hacia un mercado aún incipiente, deberán invertir grandes sumas en tecnología y la certidumbre como en todo emprendimiento es esencial.
“Desde la época de Fellner vemos que la provincia independientemente del gobierno tuvo un corrimiento. Falta de interés en la parte productiva, no tenemos buena ley ovina o bovina y si nos adherimos lo hacemos a medias… Las hectáreas de caña, tabaco, frutales han bajado. No hay una política de trabajar junto al productor, no se ocupan de la infraestructura, las obras de riesgo no se hacen, los caminos rurales están cada vez más rotos ”, reprochó a los funcionarios quienes se concentraron en los últimos años en competir contra el sector privado en su afán de cambiar la matriz productiva bajo sus propias reglas.

