Su nombre es Rosendo Segovia; sólo tiene media hectárea de campo que, con una azada, tardaba dos días y medio en trabajar. Adaptando una bicicleta para realizar la tarea, ahora tarda hasta dos horas en hacer el mismo trabajo. Es un ejemplo de superación en medio de la adversidad para sus pares.
Embed - Ingenio ante la crisis, eltrabajo de productores en Finca El Pongo
“Hacemos lo que podemos; no tenemos herramientas y tenemos que fabricarlas para remover la tierra, si no, con azada tardamos más, dos días y medio. Con esto que armamos con la bicicleta, una hora y media o dos.
Si uno trae un peón no ganará ni para el peón con lo que se siembra. Hay que dar lo mejor, pensar y volcarlo en el trabajo.
La producción de zanahorias y cebollas está difícil. No podemos competir con los que sacan en cantidad.
Le ponemos entusiasmo, ganas. Nos levantamos temprano y tenemos que poder hacer lo que pueden hacer otros que tienen dinero y traen personas para trabajar. Trabajamos desde las 7:00 hasta que se hace noche.
No tenemos colaboración del gobierno. Nuestra obligación es cumplir con el arriendo, y no les interesa cómo lo hacemos. No te ayuda en nada.
El peón rural gana más que nosotros porque trabaja a la mañana y a la tarde vuelve con su dinero. En cambio, en el campo tenemos que buscar dinero para invertirlo”.