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Morales en el peor de los mundos: Alberto lo deja en manos del kirchnerismo

El gobernador de Jujuy intenta, en público y en privado, acercarse al presidente que asumirá el 10 de diciembre, pero no obtiene respuestas; su vínculo con Sergio Massa no alcanza, y en el Frente de Todos planean no enviar a la provincia ni un peso más del que le corresponde por coparticipación y exigir rendiciones de los cuatro presupuestos que ejecutó en la era Macri. Para colmo, su interlocutor inmediato sería Máximo Kirchner.

  • Complejo escenario para el gobierno de Gerardo Morales a partir del 10 de diciembre.
  • El gobernador busca - pero no encuentra - interlocutores alrededor del nuevo presidente.
  • En la agenda de Alberto Fernández, la relación con Morales no es prioritaria y, aseguran, le habría delegado a Máximo Kirchner el diálogo con Jujuy.

Gobernar una provincia que genera sólo el 15% de lo que gasta a lo largo de un año representa una tarea imposible sin una aceitada relación con el poder central, aquel que tiene la potestad de asistir financieramente a tal gestión.

Con Mauricio Macri en la Casa Rosada, Gerardo Morales pudo mostrarse como un gobernador que cumplía con sus obligaciones – pagar sueldos y proveedores del estado – e impulsaba proyectos para generar nuevas fuentes de recursos a partir del endeudamiento externo.

Todo eso fue posible por el aval, político y financiero, de Macri, que le garantizó su porción de la coparticipación federal y recursos extras.

Todo indica que con Alberto Fernández, la situación dará un giro de 180 grados, esencialmente por dos motivos.

El primero - y principal - claramente es la falta de caja.

Quienes forman parte del kirchnerismo renovado que asumirá el gobierno nacional a partir del 10 de diciembre, aseguran tener información precisa respecto de la estrategia de Morales, que se basó en aumentar el presupuesto, acudiendo a cada caja disponible en el ámbito nacional, con la venia de Macri.

Así, Aportes al Tesoro Nacional (ATN), préstamos intra - mes, fondos especiales de cada área o ministerio, créditos extraordinarios, entre una multiplicidad fuentes de dinero, fueron moneda corriente para que Morales gobernara con holgura. De esta manera pudo promover un gobierno cuyos funcionarios gastaron como si los recursos sobraran.

La falta de afinidad política representa el segundo obstáculo para el gobernador de Jujuy. Los adeptos de Alberto Fernández en la provincia aseguran que los recursos de coparticipación federal son los únicos que están garantizados en la nueva etapa. Ni más ni menos.

Consciente de eso, el gobernador mostró en público, pero sobre todo en privado, su afán por acercarse al nuevo presidente.

Reconocen en el oficialismo que lo hizo a través de contactos con Sergio Massa y de manera directa, incluso solicitando audiencia.

Un rumor cada vez más insistente asegura que uno de esos pedidos fue concedido, en oficinas de Puerto Madero en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero dio pie a una singular escena: cuando Morales cruzó la puerta no era Alberto Fernández si no Máximo Kirchner su interlocutor.

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En el oficialismo no niegan ni confirman la versión, pero la especie circula con insistencia en las huestes peronistas.

A ese episodio, potencial, hay que agregar otro indicio negativo para el gobernador de Jujuy.

En las últimas horas se instaló con fuerza la posibilidad de que Elizabeth Gómez Alcorta, la abogada que defendió con destreza técnica a Milagro Sala en una serie de juicios, y logró la absolución en uno de ellos, sea integrante del gabinete de Fernández. Estaría al frente del novedoso ministerio de la equidad.

Gómez Alcorta tuvo una estadía extendida por meses en Jujuy, y conoció de primera mano los vericuetos de la gestión provincial. “Le tiene contadas las costillas a Gerardo”, aseguran en el peronismo.

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Pero la austeridad obligada no es la única novedad que enfrentará Morales desde el minuto cero de su segundo mandato. También habrá preguntas insistentes sobre las fortunas que ejecutó y no terminó de explicar nunca en sus primeros cuatro años. Y sobre todo, cuál es el estado y las razones de las deudas multimillonarias contraídas por la gestión provincial.

Durante sus primeros cuatro años, Gerardo Morales administró cuatro presupuestos, con casi 170 mil millones de pesos, cifra astronómica para una provincia de las más chicas del país.

Además aprobó endeudamiento externo superior a los 1.000 millones de dólares.

Con otras prioridades pero ubicado respecto de esta última situación, Alberto Fernández tendría decidido solicitarles a dirigentes del ala k que revisen con minuciosidad esa situación.

El nombre de Wado De Pedro, dirigente surgido en La Cámpora, aparece como numero puesto para conducir el ministerio del interior. Desde allí saldría la misión de observar “el caso Jujuy”.

Dentro de la provincia, en paralelo, la información fluye. En plena discusión por el intento fallido de copamiento en el Tribunal de Cuentas, fueron numerosos los dirigentes que se encargaron de enviar información al presidente electo, exponiendo una radiografía del poder local.

Allí puede ubicarse el origen de la visita del presidente del PJ a nivel nacional, José Luis Gioja, a quien dos días en Jujuy le bastaron para marcarle la cancha al poderoso gobernador.

Todos los antecedentes agrupados describen un escenario complejo en extremo para el segundo mandato de Morales en Jujuy: sin recursos propios para asumir todos los gastos que su gestión realiza y sin margen político para pedir los famosos “salvavidas financieros” que Cambiemos o Juntos por el Cambio estuvo siempre presto a arrojar.

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