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Juicio Histórico: segundo día de la causa Aredez

Luego del parate por la conmemoración del Bicentenario de Éxodo Jujeño, se reiniciaron hoy las audiencias, en una jornada que tuvo “mucho movimiento”.

La jornada de audiencias se inició con idas y vueltas, de un lado y del otro que fueron demorando su comienzo efectivo. En un primer momento, la defensa de Antonio Vargas, alojado en el servicio médico del Penal Nº 1 de Ezeiza, pidió asistencia médica para el imputado, aduciendo que ayer no había sido atendido y que hoy no se encontraba bien de salud.

A su turno, Carlos Rodríguez Vega, defensor de Eduardo Bulgheroni denunció que éste no ha recibido atención médica psicológica y psiquiátrica en ningún momento como estaba acordado, por lo que el Tribunal Oral Federal ordenó citar al director del Hospital Psiquiátrico Dr. Sequiros, para que brinde información al respecto. También se reclamó la presencia de personal del SAME 107.

 Por su parte el  Dr. Luna de las querellas pidió la lectura de los testimonios de Olga Márquez de Aredez y su incorporación por lectura. El presidente del Tribunal René Vicente Casas, dijo que esa querella no estuvo presente en una audiencia realizada en junio en la que se resolvió sobre el particular, no obstante lo cual el TOF autorizó la lectura de ese testimonio.

El primero en prestar testimonio fue Julio Luis Teodorico Bidone, de 79 años, que dese desempeñaba en 1976 como Segundo Jefe del GAM 5. Bidone es uno de los testigos que quedaban pendientes de la causa por la desaparición de Julio Alvarez García y declaró por videoconferencia, desde el Consejo de la Magistratura de Capital Federal.

El defensor de Rafael Braga, Dr. Ricardo Vitellini, pidió que se le entregara al testigo un informe realizado por él en el año 76 sobre la situación del oficial del Ejercito Rafael Braga que no se encontraba en el lugar, por lo que hubo que enviarlo por mail para que fuera impreso en Buenos Aires.

Finalmente, una vez normalizada  la situación comenzó  el testimonio de Bidone, quien cayó en contradicciones y negó conocer la mayoría de los hechos por los que fue consultado.

A raíz de las características de esta declaración, las graves contradicciones en que incurrió, sumado a la negativa de brindar precisiones sobre determinados actos o acciones, o de ampliar en detalles las repuestas, la Fiscalía, con la adhesión de las querellas pidió que Bidone fuera imputado por falso testimonio, de acuerdo al artículo 390. Las actuaciones fueron giradas a la Fiscalía de turno, quien deberá abrir un proceso para determinar si se incurrió en un delito o no.

Bidone, también reconoció haber intervenido en la lucha armada contra la guerrilla de Tucumán y que militares a su mando también lo hicieron, en el caso de Arenas y Sibalero quienes habrían participado también en operaciones militares concretas. Por este motivo, los abogados querellantes también solicitaron que sea imputado y detenido inmediatamente atento a que se endilgo un delito grave.

Según Bidone, Braga no tenía defectos físicos cuando llegó a prestar servicios al GAM 5. Pero reconoció  que no podía participar de los Desfiles militares por una afección que trajo de su otro lugar de destino, y luego reconoció que “es posible que haya desfilado en un vehículo”.

También incurrió en contradicciones cuando mencionó un informe realizad en diciembre del 76, sobre el desempeño de Braga, destacando que cumplía funciones de inteligencia en el área 323; cuando anteriormente dijo que esa no era su función en ese batallón y sí en el RIM 20. El mismo error se traduce en la última parte del informe donde menciona que se le otorgó licencia y hace referencia al mismo cargo. Según Bidone, recién ahora con la lectura del informe, se dio cuenta del error cometido, y que nunca fue salvado en los 36 años transcurridos.

También dijo no conocer a Jones Tamayo, al mayor Arenas Sibalero  y a otros militares que prestaron servicio en ese momento a su mando, pero en el mismo informe lo califica como muy eficientes en sus tareas. También reconoció más adelante que volvió a ver a Arenas en Mendoza, poco antes de fallecer.

Como consecuencia de estas contradicciones, el abogado querellante, Oscar Rodríguez, pidió sea imputado de acuerdo al Artículo 371 y quede detenido a disposición del Juzgado Federal competente.

El tribunal se expidió y resolvió remitir las testimoniales de Bidone a la fiscalía de turno par que se investiguen ambos hechos y rechazó el pedido de prisión, razón por la cual Bidone después de terminar con su declaratoria, pudo irse a su casa.

Finalizado el testimonio de Bidone, se procedió a leer la declaración de Olga Aredez, del 13 de mayo de 1977, solicitada por la querella.

Finalizada la testimonial de Bidone, se dio lectura a las declaraciones testimoniales brindada el 8 de septiembre de 1981 por Olga Márquez de  Aredes y que fue incorporada al debate por lectura.

En esa ocasión, la esposa de Luis Aredes, declaró que su marido, tenía 47 años de edad, cuando salió del Hospital Escolástico Zegada de Fraile Pintado, en su vehículo, un Chevy plateado marrón, rumbo a Libertador donde tenía residencia. Ella había viajado en esa oportunidad a Tucumán a asistir a una de sus hijas que estaba enferma, y al regresar a Jujuy al tercer día, se entera que su marido no había vuelto nunca a casa. Que el vehículo fue visto en el viejo puente visto sobre la ruta que pasa por Palpalá, con tres ocupantes, dos en los asientos delanteros y uno atrás. Tiempo después el coche fue hallado en la provincia de Buenos Aires, sin las ruedas y sin la batería.
Que ella cree que la detención de su marido, se debió a las actividades como médico que prestaba en la obra Social del Ingenio Ledesma, y sus anteriores funciones como intendente de ese municipio.

También reconoció que durante la primera detención de Luis Aredes, se lo hizo en camionetas blanca con logo de la empresa Ledesma y que las personas que lo secuestraron eran militares.


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