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Juicio Histórico: ratificaron prisión efectiva para Mariano Braga

El Tribunal Oral N° 2, que lleva adelante el juicio por delitos de lesa humanidad, desestimó el pedido realizado por el defensor de Mariano Braga para que vuelva a cumplir prisión domiciliaria, argumentando cuestiones de salud.

Ricardo Vitellini, abogado de Braga, finalizada las testimoniales de la décimo sexta audiencia,  planteó un recurso de nulidad mencionando numerosa legislación con la que trató de comprobar que su defendido, al estar muy enfermo debía gozar de prisión domiciliaria.

El letrado como argumento, además de los problemas en su salud planteó su incapacidad para ver y su edad. Por lo tanto pidió que vuelva a prisión domiciliaria o que sea internado en un sanatorio de nuestra ciudad para que sea atendido en forma inmediata en caso de alguna descompensación en su estado de salud. .

Luego del pedido, el tribunal dio lectura de un informe elaborado a primera hora de la jornada por el médico de la Unidad Penitenciaria N° 8, Dr. José Javier Cader, quien destacó que Braga fuma en forma abundante a pesar de que su salud no lo permite y que en una ocasión ingirió “una corona dentaria” pero que no se hizo ninguna intervención porque estaba por expulsarla. Dicho informe también sugería que sea trasladado a la Unidad carcelaria de la localidad de General Güemes, donde hay asistencia médica permanente, pero que también su estado de salud era estable.

Ante este informe y el pedido de que se resuelva en forma inmediata la situación del procesado, el tribunal rechazó de línea el planteo. Además consideró y advirtió a la defensa, que el Tribunal jamás se sintió presionado por el público para tomar la decisión de revocarle la prisión domiciliaria.

Para hoy estaba prevista la declaración de tres testigos de la causa Galeán, pero sólo dos se habían hecho presentes hasta el mediodía. Los citados eran Juan Bosco Mecchia, Pablo Roberto Lacsi y Nemesio Flores.

Los dos primeros cumplieron con presentarse en el Tribunal para brindar declaración testimonial, no así Nemesio Flores, quien a través del organismo de protección a las víctimas de terrorismo de estado, hizo saber su rechazo de participar en este juici p0or el dolor que le causa volver a recordar lo vivido años atrás. Finalmente el tribunal desistió de contar con la presencia de Flores, pero autorizó que se incorporé su testimonial brindada en la Legislatura de la provincia hace años atrás.
El primero en declarar fue Juan Bosco Mecchia, quien ofreció su testimonio por espacio de dos horas, brindando una descripción minuciosa de los hechos acontecidos hace más de treinta años.

Bosco Mecchia relató que una mañana de noviembre del año 1976, al salir de su hogar en barrio Azopardo, fue interceptado por un Ford Falcón color azul. Efectivos policiales lo subieron al vehículo a punta de pistola preguntándole “por qué estaba metido en cosas raras”.

El testigo estuvo detenido durante quince días en la Central de Policía, oportunidad en la que vio a cinco jóvenes detenidos de Tumbaya. Contó que en charlas informales mantenidas con efectivos policiales, le dijeron que había tres posibilidades para salir de ese lugar:

- Por calle Belgrano, lo que significaba la libertad y el regreso a casa.
- Traslado a la cárcel, lo que les brindaba a los detenidos una situación de mayor legalidad.
- Ser llevados a la Policía Federal o al RIN 20, lo que significaba un futuro incierto.

El 16 de noviembre de 1976, Bosco Mecchia fue puesto a disposición del PEN y trasladado a la cárcel de Gorriti, donde se encontró con otros detenidos políticos, que fueron alojados en el pabellón 3.

El testigo relató que en dos oportunidades fueron llevados en un camión celular al aeropuerto de Perico, pero sin saber por qué fueron trasladados nuevamente a Gorriti. Esto sucedió los días 15 y 16 de diciembre. El primero de los días se formó una fila con catorce detenidos. Los primeros nueve subieron al celular y a los otros cinco no los volvieron ver más.
 
Durante su testimonio, Bosco Mecchia refirió minuciosamente cómo eran sus días, en la cárcel, lo que hacía para mantenerse en forma dispuesto a no entregarse y como su fe y la Santa Biblia (a la que pudo acceder en varias oportunidades) lo ayudaron a mantenerse en pie.

En marzo de 1978  se exilió a Venezuela, tras un pedido realizado al PEN, que fue autorizado. Recordó que un personal de la Policía Federal lo llevó desde la cárcel de Gorriti hasta la sede de ese organismo, y luego lo acompañó hasta Buenos Aires donde pudo viajar rombo a su exilio. Regresó en 1984, una vez restablecida la democracia, pero que jamás denunció lo que le había sucedido, y sí realizó los trámites para percibir una indemnización del estado nacional.

El testigo dijo que durante su detención vio a Rafael Braga y a Eduardo Bulgheroni y Vargas. Este último le dijo que “le tenía hambre”, a lo que Bosco Mechia interpretó como “intenciones de matarme o al menos de torturarme”.

Juan Bosco Mecchia  recalcó que la mayoría de los jóvenes que habían sido detenidos en Tumbaya, algunos de ellos compañeros de pabellón, tuvieron que padecer el terror, el temor y la angustia de no saber qué futuro tenían. Destacó que p no lo habían golpeado, pero que sí recibió amenazas tanto del jefe de policía Vilte como del militar Bulgheroni. También vio como a Horacio Vale lo sacaron de pabellón y regresó golpeado, reconociendo a un oficial de apellido Zárate como quien golpeaba y torturaba a sus compañeros.

El 16 de noviembre de 1976, Mecchia es trasladado a la cárcel de Gorriti donde estuvo a disposición del PEN. Contó que estuvo alojado  en el pabellón 3, junto con  Jorge Weisz, Carlos Patrignani, Reynaldo Aragón,  (detenidos y desparecidos), y otros como Renato Coolautti, Díaz, Álvarez, Ricardo Ovando, López, Valenzuela, Carlos Tilca y Julio Moisés. Poco después ingresaron Andrés Fidalgo, Armando Tilca Barreix, Narciso Santiestéban, y un joven policía de San Pedro, además de Juan Robles, Blanco y Vega.

"Queríamos hacer justicia por el pobre, el desprotegido, por los obreros masacrados, por los indígenas diezmados, por los españoles y por Roca. Por todos ellos buscábamos un mundo mejor”, expresó el testigo.

Sobre el final se dirigió al tribunal y dijo: “He venido acá, para que nunca más, sucedan estos hechos. He venido acá  para que el opresor y el rico ya no se dediquen a masacrar al pobre  y para que haya una patria más libre, más justa y más soberana”.


Pablo Roberto Lacsi, fue el segundo y el último en declarar en la jornada. Relató que fue detenido en Tumbaya, luego fue llevado a Volcán y después a Humahuaca. De allí a la central de Policía y finalmente al penal de Gorriti, permaneciendo en cada lugar por un lapso de 15 días aproximadamente.

“En Volcán me pegaron, en Humahuaca me torturaron, estábamos vendados y esposados. Conmigo estuvieron Rios, Mamaní, Flores y Ávalos entre otros.

Como en otros testimonios, coincidió en que el Comisario Jaig, lo torturaba tirándolo al piso. “Nos preguntaba en qué andábamos y luego cuando fuimos trasladados al penal de Gorriti,  estábamos privados de todo, no podíamos hablar, hacíamos el recreo en el polideportivo del penal, pero separados de uno en uno" recordó.

Lacsi dijo que personal de la Policía de la Provincia, del Servicio Penitenciario y el Ejército, lo llevaron al aeropuerto en un móvil del Servicio Penitenciario y que allí vio a Remigio Guerra y José Abán,

Como la primera semana de cada mes no se realizan audiencias, la próxima será el 13 de septiembre, aclaró el Tribunal antes de dar por finalizadas las entrevistas de la fecha.  

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