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Juicio Histórico: Braga cargó contra la plana mayor del Ejército

Mariano Rafael Braga hizo ayer una ampliación de indagatoria, en la jornada 21 del juicio histórico por delitos de lesa humanidad, que lleva adelante el Tribunal Oral Federal de nuestra ciudad.

“Vine a hacer aclaraciones por el caso Álvarez García, ya que ningún general, teniente, mayor o capitán del Ejército, tuvo la valentía de venir y hacerse cargo de lo que hicieron y aclarar la situación y la responsabilidad que tenían” aseguró Braga ante el juzgado presidido por el Dr. René Vicente Casas, que escuchó atento los dichos del ex militar.

Ricardo Vitellini, abogado defensor de Braga, había hecho el pedido la semana pasada, a lo que el TOF dio curso afirmando que su defendido podría declarar nuevamente, en el momento en que lo solicitara.

La declaración de Braga duró casi cuatro horas, en las que dio detalles de cómo habría sucedido la detención de Julio Rolando Álvarez García, su traslado a Tucumán y luego a México o a Honduras.

Las declaraciones de Braga con respecto a Álvarez García fueron reveladoras, pero no se explica por qué no declaró con tanta precisión mucho antes, atendiendo a que él había tenido contacto con los principales responsables del último golpe militar, incluso luego ya en democracia.

Braga reconoció que junto con familiares de Álvarez García, iniciaron una investigación para saber del paradero el dirigente sampedreño y allí obtuvo bastante información sobre cómo habrían transcurridos sus últimos días en esta ciudad.

El ex teniente acusó a Luciano Benjamín Menéndez como “el mayor responsable ante una imputación a un oficial de menor jerarquía”. Además aseveró que dada la jerarquía que él tenía1, donde había una cadena de mando de diez instancias, en el caso de Álvarez García, el General Videla y Martínez, no podían ignorar lo que sucedía.

Durante su declaratoria, Braga explicó cómo funcionaba y estaba organizado el Ejército, como una manera de deslindar responsabilidades por cuestiones de jerarquía; la estructura verticalista que tenía y sus mandos cerrados.

Reconoció que había una sección especial de inteligencia dentro de la provincia denominada PCI, integrada por personas de civil que hacían los trabajos de inteligencia.

Mariano Braga aseguró no tener nada que ver con la causa, al tiempo que entregó al presidente del Tribunal, René Vicente Casas, un “documento secreto” del Ejército. Básicamente se trata de un cuadro de organización de cómo funcionaba el servicio de inteligencia y quiénes eran los interrogadores. Aclaró que él no era “interrogador”, y que quienes ejercían esta función eran personas preparadas, con un estudio específico y condiciones innatas.

Con respecto al caso Álvarez García, dijo que no hubo ninguna orden ni intervención de ningún miembro del Ejército de Jujuy en la detención  Aseguró que todo se orquestó dese Tucumán y que en Jujuy no tenían antecedentes sobre él, por lo que no había motivos para detenerlo.

El acusado sostuvo que hubo una orden directa del General Domingo Antonio Bussi para detenerlo, porque fue sindicado como uno de los autores, junto con su mujer, de un atentado perpetrado por Montoneros, el 28 de Agosto de 1975, en Tucumán, haciendo detonar un artefacto explosivo, colocado previamente bajo la pista del Aeropuerto "Benjamín Matienzo". Fue contra tropas de la Nación, en éste caso de Gendarmería Nacional, que volvían a sus destinos de origen luego de haber participado en la Operación Independencia. El avión, un Hércules C-130, transportaba 114 efectivos de Gendarmería.

Aseveró Braga que el único en Jujuy que tenía conocimiento de la operación donde se detuvo a Álvarez García era el capitán Juan Carlos Jones Tamayo o su hermano, ya que su vehículo, un R-6 de color blanco, con patente de la provincia de Entre Ríos, fue visto en el lugar donde se lo detuvo.

Según Braga, Jones Tamayo, pudo haber servido de logística para el operativo o simplemente supervisó la detención, efectuada por policías de la Provincia de Tucumán, a cargo del Teniente Zinmerman entonces, jefe de la policía Tucumana. Aclaró que no fue un secuestro, sino un operativo legal, ordenado por la Quinta Brigada  de Infantería con sede en Tucumán, ciudad a donde fue luego encarcelado junto a otros detenidos.

Estando ya detenido en Tucumán, aclaró que Bulacio comentó que, la esposa de Álvarez García  nunca fue a visitarlo, sino su madre y le pidió que fuera a Tucumán donde tenía antecedentes, porque estuvo detenido en febrero del 76 por órdenes de un tal Albornoz.

También aseveró que en Tucumán Bussi había pedido la “cabeza” de Álvarez García porque era sindicado como el autor del atentado en el Aeropuerto, y eran muchos los que querían “entregarlo”. En el Expediente 051472/04, el General Bussi se hace responsable de la detención de Álvarez García e indica las causas por la que dejaron en libertad.

Según Braga, el que conocía exactamente todo el caso Álvarez García, fue el Tte. Zinmerman, que murió en Abril del 2010 y se llevó consigo todos los detalles de su detención y probablemente el destino que tuvo. También involucró al conocido policía apodado “El Malevo Ferreira”, quien habría participado en el operativo de detención en nuestra provincia.

Ferreira habría reconocido que él detuvo a Álvarez García porque no tenían duda de que junto con su mujer eran los responsables de haber hecho explotar el avión en el año 1975.

Ferreira fue quien relacionó a Álvarez García con el “Comandante Miguel” el líder de los Montoneros en Tucumán, y aseguró también que en su casa de Tucumán era donde se desarrollaban las reuniones de este grupo. También citó el libro “Aparece con vida” de Reynaldo Castro, quien lo menciona y cuenta toda su vida.

En cuanto a su paradero, Braga dijo que tenía conocimiento de que fue trasladado a México o Nicaragua y que cree que habría muerto en México. En ese sentido, destacó que se reunió con un montonero, Julio Vera Figueroa, quien le habría dicho que Álvarez García, habría violado algunas normas y lo habrían sacado del país con rumbo a México, donde se presume que luego murió. Esta situación la reconoce también el Cabo Villarino de la Armada, quien dijo que estaba en México.

Según Braga, prestó servicio en Jujuy hasta el 13 de noviembre de 1976, cuando deja el GAM 5. “Pedí insistentemente mi traslado al sur porque no me gustaba el clima social dentro de la Unidad 2 dijo Braga. También sostuvo que ya había sido sancionado en dos oportunidades y acusado de “subversivo” porque en su poder se encontraron tres libros de lecturas que no tenían nada que ver con su actividad. También en una oportunidad en que se entrevistó con el Gral. Bussi, le habría preguntado sobre los “Consejos de Guerra” y le habría caído muy mal esta interrogación.


“Landa era el cara cortada”

Otro dato aportado por Braga, en busca de probar su inocencia, fue que el Capitán Landa, que por ese entonces tenía 35 años, fue identificado por un detenido de apellido Valenzuela, como “el militar de la cara cortada”.

Así declara el padre de Valenzuela que lo iba a visitar constantemente a su  hijo en la Cárcel de Gorriti y allí es donde reconoce a este militar. Destacó que en ese tiempo era normal que entre militares y gendarmes se cambiaran “cartelitos” de identificación que llevaban en las solapas de sus trajes.

Acusó a Inés Peña de iniciar en el año 1999 una campaña de desprestigio hacia su persona, por el simple hecho de señalarlo como el “hombre de la cicatriz” que detuvo a su marido. Esta persecución me causó muchísimo daño porque no pude desarrollar mi profesión. Yo soy Ingeniero Civil y Licenciado en Administración de Empresas y constantemente tenía problemas laborales por la repercusión que tenía en los medios, sobre todo en el Diario Página 12 donde me denunció.


Ernesto Samman el confidente

El Sr. Humberto Samman estuvo detenido por Decreto 1785 desde el 7 de diciembre de 1974 y fue liberado por Decreto 705 firmado por el General Jorge Rafaél Videla y Jorge Hugo Arguindegui, en 1978.

Según Braga, Samman nunca figuró en la lista de detenidos y sus fichas estaban en blanco. “Samman era el confidente de Bulacio y yo fui testigo, porque llevaba documentación y entraba a hablar con Bulacio” confesó Braga.








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