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Claudio Escribano: Nunca he leído una buena prosa en Twitter

El periodista y editorialista de La Nación , participó de la reunión anual de ADEPA. En diálogo con Jujuy al Momento abordó distintos aspectos que hacen a la realidad de los medios en el país.

¿Con el fin del kirchnerismo se inicia una nueva etapa entre la prensa y el poder?

Nunca se puede saber porque la relación entre la prensa y el poder siempre es una relación de tensión. Si es que se cierra porque en política nunca hay que dar las cosas por terminadas. Hemos visto moribundos en el terreno político que tiempo después gozaban  de buena salud. Todo indica que estamos frente a un fin de ciclo y parecería que hay un ánimo esperanzado en muchísima gente aquí y en el exterior de que así ocurra para bien del país. Con un nuevo gobierno se replantearán viejas cuestiones y a lo mejor aparecerán algunas nuevas. De lo que se trata es siempre de dilucidarlas en un marco de concordia, sin beligerancia, algo propio de una situación civilizada y con un debido orden para el debate de las cuestiones fundamentales.

¿Por qué se planteó está lógica amigo-enemigo entre el Gobierno y la prensa?

Porque esto se corresponde con la psicología política de los Kirchner, del anterior presidente y de la actual presidenta, gente temperamental que habituaba a la confrontación política donde logró su ascenso hasta los más altos escalones de la vida institucional del país. Han creído tener razones para seguir en ese terreno. Esto es parte de un carácter, de una fisonomía interior que es así, para bien o para mal; si tenemos un estilo es difícil corregirlo, sobre todo cuando somos gente grande.

¿Cuánto se deterioró la calidad democrática con este enfrentamiento?

Yo creo que desde el primer día, porque el entonces presidente Kirchner ya mostró las cartas que había exhibido siendo gobernador de la provincia de Santa Cruz, de persecución a los opositores.            De modo que siguió con estilo diferente, actualizado, más propio de los nuevos tiempos, con comisiones de derechos humanos por todos lados aquí y en el exterior. Ya no es tan fácil pegarle un tiro en la nuca a un periodista o de hacer volar por los aires una rotativa pero los medios que se utilizan que no son menos perversos  son los de un hostigamiento permanente y qué no decir de esas sumas fabulosas de dineros públicos, de todos  contribuyentes que se vuelcan para la publicidad oficial a través de los medios del Estado pero que el Gobierno los utiliza para sus propios fines en lugar de constituir verdaderos servicios públicos. Son medios de comunicación del Estado, no medios del Gobierno para sus propios fines.

Los medios nacionales se pueden dividir en independientes u opositores y los de la llamada prensa militante ¿Cuál va a ser el destino de unos y de otros?

La prensa independiente seguirá cumpliendo su papel y esperemos que en situaciones menos adversas que las que ha padecido en esta década, por así llamarla, dilapidada, por la enorme cantidad de condiciones relativas excepcionales de las cuales ha disfrutado el país, en particular a partir de las subas considerables del valor de sus commodities o materias agrícolas. La otra, veremos qué ocurre. Aquella que está definida por posiciones ideológicas que las asume con convicción, seguirá dando las batallas como las ha dado hoy al lado del Gobierno; si el kirchnerismo pierde el Gobierno las dará al lado de la oposición y después está esa enorme masa de gente acomodaticia que está en todos los órdenes de la vida, como también en el ámbito del periodismo y qué decir del ámbito empresario; que se da en la política, cuando sobre todo a partir del 2001,cuando fracturado el sistema de partidos políticos, se dejó de tener las lealtades de toda la vida que por lo menos era mucho más considerables que la de estos años, donde hemos visto gente saltando casi sin sentido de la orientación hacia atrás, hacia adelante, hacia un costado y hacia el otro para encontrar el lugar más tibio donde descansar y obtener beneficios.

¿Cuál es el futuro de los diarios papel?

Yo sigo creyendo en el futuro de los diarios de papel y más todavía, estoy muy tomado por el fenómeno de los diarios populares que creíamos que eran los primeros en desaparecer por la competencia de la nueva tecnología fantástica, a la cual las nuevas generaciones dominan y están sustanciadas. Creo que hay un espacio para la prensa grafica como hubo un espacio para el teatro después del cine. Fíjese en Buenos Aires, donde el cine está en su momento de mayor esplendor, pero no menos de 150 alternativas por  fin de semana para ver teatro, con obras buenas, malas y mediocres y fíjese lo que se pensó de la radio cuando comenzó la televisión. Es interesantísimo estudiar el fenómeno de los medios de comunicación sobre cómo saben readaptarse, cómo saben realizar una reingeniería casi desde sus propias bases y presentarse casi de una manera aggiornada al servicio de los lectores, de los oyentes o de los televidentes. Hay espacio para todos, eso sí, a las cosas hay que hacerlas bien, con una condición que no puede faltar nunca allí donde se haga: hay que tener un ángel, una identidad…

El alma de los diarios…

El alma de los diarios y el alma de cada medio en particular que debe saber responder a los intereses y a la sensibilidad de la audiencia a la cual se dirige y se debe, ya que ella es como el oxígeno para la existencia de los medios.

¿El soporte informático le da inmediatez y el soporte papel le de análisis?

Es una buena observación… Nunca he leído una buena prosa enTwitter…

¿La situación de los medios es similar en todo el país, o es diferente de acuerdo a la magnitud de la ciudad donde se desempeñan?

Hay muchos pintos en común, salvo alguna patología particular, pero en general es bastante parecida. Los poderes locales son como el gobierno nacional; el poder no quiere la crítica de sus actos, no quiere la crítica de sus omisiones, ni saber la crítica de sus actos de corrupción. Todos sabemos que en la esfera pública se han confundido los intereses privados con los interese públicos, lo que va a obligar a un replanteo de las democracias modernas. Se puede ir un poco a la derecha o a la izquierda, pero gobiernos de manos limpias están siendo reclamados en la Argentina y en todas partes del mundo.

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