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Avelino Bazán: “Quien nada hace, nada teme”

El jueves último finalizaron los testimonios en la causa por la desaparición del dirigente minero Avelino Bazán, en el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad. Jujuy al Momento dialogó , con una sobrina de Bazán.

Luego de varias jornadas en las que desfilaron por la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal varios compañeros mineros de Avelino Bazán, finalizaron las testimoniales en la causa que investiga la desaparición del dirigente jujeño.

Durante su testimonio del jueves, Olga Ovalle de Bazán relató el último viaje de su esposo a La Quiaca, en compañía de una pequeña sobrina. Dina Elizabeth Cardozo,  hija de Rosa Dina Bazán, la única hermana viva de Avelino, es esa sobrina. Aprovechando su presencia en Jujuy por el juicio, Jujuy al Momento conversó con ella.

¿Cómo vivió la familia el desarrollo del juicio?

Conformes en cuanto a cómo se fue desarrollando el juicio; conforme con los testimonios de los amigos de mi tío que fueron en realidad los que compartieron más tiempo con él, porque quien se dedica a su militancia y a la lucha por los compañeros tiene más tiempo con ellos que con la familia misma. Quien se dedica a la militancia comparte más con los compañeros que con la familia en sí. Entonces si bien ha sido un padre ejemplar, una ejemplar pareja para mi tía, la mayor parte del tiempo la  dedicó a su trabajo y a su militancia. Eso queda claro para cualquier militante. A veces está el reclamo de la familia, de las hijas sobre todo que no han tenido padre presente.

¿Cómo recibieron los testimonios de tantos compañeros de Avelino, también detenidos en su momento?

La verdad es que el desarrollo del juicio ha sido muy bueno; han sido testimonios espectaculares de compañeros que han sufrido las mismas torturas y padecimientos que mi tío. Fueron testimonios muy fuertes. Mi tía, brillante a pesar de los años, con todo el dolor que ha sufrido y ha tenido que llevar sobre sus espaldas mucho tiempo.  Muy destacado todo lo que ha testificado en cuanto a lo que le ha tocado llevar, que ha sido la búsqueda de mi tío, porque recordemos que está desaparecido. Ha sido una doble búsqueda porque primero lo encuentra preso en la cárcel de Gorriti y después desaparece y comienza el nuevo peregrinar de la búsqueda ya sin resultado.

Búsqueda que continúa…

El calvario continúa porque no tenemos ninguna noticia hasta el día de hoy, lo que es realmente muy desagradable porque seguimos tratando de armar el rompecabezas para saber qué pasó después de aquel 25 de octubre cuando el desaparece.  Eso es lo que estamos tratando de saber. Que nos digan por lo menos donde están los restos, para poder cerrar el duelo, poder ponerle una flor y hacerle una oración.

Por otro lado buscamos que haya justicia, para que los represores estén en cárcel común y efectiva;  tienen que ser enjuiciados aquí y estar encarcelados en el lugar que les corresponde. Por otra parte también Olivera Pastor, que es el que guardó las causas tanto tiempo y permitió que Jones Tamayo no esté; que esté prófugo. Que se lo encuentre, no puede ser que estén prófugos tanto tiempo. Tiene que haber algún cruce de datos en algún lado y que comparezcan ante la Justicia y que Olivera Pastor comparezca y reciba una sanción. Tiene que haber una sanción para los jueces que duermen las causas. También somos víctimas de él. Hay una doble victimización, por lo que nos ha pasado y por sus trabas. Tiene que haber una sanción.


¿Qué recuerdos tiene de aquel viaje de Avelino a La Quiaca?

Yo hice el último viaje de mi tío. Cuando fue liberado viene a Jujuy. Un día hizo un viaje a Salta, a la casa de mi prima. Al día siguiente volvió a Jujuy y viajó a La Quiaca al cumpleaños de mi abuela.  En este viaje fue conmigo. Fuimos en el auto de un compañero de trabajo de él, visitando distintas familias. A pesar de la situación que vivía, mi tío se preocupaba por la situación de los mineros, entonces iba por las casas de los que conocía.

En La Quiaca fue a visitar a otros compañeros. El cumpleaños de mi abuela era la excusa para poder ver a los otros mineros.

Almorzamos con mi abuela, festejamos el cumpleaños, comimos las milanesas que había pedido, y a la tarde salimos de nuevo. Cuando fuimos a las casas de los compañeros, había “como cumpleaños de niños”. Yo tenía doce años y estaba feliz. En esas casas se reunían los grandes; era la excusa para reunirse porque no lo podían hacer. Hacían pasar como que eran cumpleaños. Él estaba preocupado por sus compañeros.

Esa noche fuimos con mi hermano al cine a Villazón. Al cruzar, mi tío le dice “che, acá no te piden documentos para cruzar” y mi hermano, mayor que yo, le dice “No tío, no te piden nada, así que si querés arrancá”. Mi tío se paró en medio del puente y le dijo: “Vos estás loco ¿Por qué me voy a ir si yo nada he hecho. El que nada hace nada teme”.

Fuimos al cine, tomamos un chocolate y volvimos. Ellos venían hablando de independencia, de liberación. Hablaba de la independencia de que no tenga que venirte a buscar el chofer a tu casa, sino que vos vayas solo  a tu trabajo; de las libertades chiquititas. No hablaba de grandes cosas. Después hablaron toda la noche. Yo era muy chica y a los diez minutos me fui a dormir.

Al otro día me despertaron y volvimos visitando otras familias. Llegamos a Jujuy y nos despedimos. Mis padres vinieron a buscar para llevarme a Palpalá y mi tío se quedó en Jujuy. A los dos o tres días nos enteramos de que no lo encontraban. De ahí no supimos más nada. Me quedó este viaje que es lo que guardo en mi corazón.

Se está juzgando a los responsables, pero posiblemente nunca se sepa qué pasó con Avelino. ¿Cómo se resuelve eso?

Yo creo que una parte va a ser positiva, y la otra parte va a ser continuar la búsqueda. El hecho de que tengan cárcel común y perpetua los genocidas, es un gran avance. Ya es un avance que sea cuestión de Estado y que se haya tomado la decisión política de hacer los juicios. Eso ya es un gran paso. El otro gran paso es estar acá; que se estén haciendo los juicios después 36 años, es muy importante. Después seguiremos con nuestra búsqueda. Nosotros tenemos años para seguir y tenemos pilas para rato. Mi tía tendrá sus años; mi mamá tiene los suyos, pero estamos nosotros, los sobrinos, los nietos, y todos venimos con la misma sangre luchadora y vamos a seguir luchando.

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