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¿Bajó la pobreza en Jujuy?

Días atrás el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos dio a conocer números que marcan una importante merma en los datos que reflejan la pobreza en la provincia, y el gobierno se hizo eco de ello. Al margen de estas cifras. la realidad refleja otra cosa. Un economista analizó los datos.

  • Morales manifestó haber bajado los índices de pobreza en Jujuy el año pasado.
  • El INDEC se basa en la poca búsqueda de empleo formal que hay actualmente.
  • Jujuy sería una de las provincias que mayor desempleo formal registró.

El economista Gastón Remy cuestionó en la red social Twitter al gobernador Gerardo Morales por sostener que los datos reflejan el INDEC y explicó que la baja del desempleo es porque cada vez más trabajadores dejan de buscar un trabajo.

Y es que la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura de la provincia el gobernador se refirió entre otras cosas a la pobreza y manifestó que lograron bajar un 0,3% la misma en la pandemia el año pasado, por lo cual considera este hecho un importante logro colectivo de su gestión.

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Tal como lo refleja en La Izquierda Diario, Remy expresó que Jujuy ha sido una de las provincias de mayor pérdida de empleo registrado y que ya arrastraba altos índices de informalidad laboral antes de la pandemia. Lo hizo en cinco sencillos puntos que pasamos a explicar.

En los últimos dos años, según el INDEC disminuyeron la pobreza y la indigencia. Pasando de un 38,7 % al 37,7 % y del 5,3 % al 4,7 % respectivamente. Mientras que a nivel nacional la pobreza subió al 42 % y la indigencia al 10,5 %. Estos datos que contradicen las cifras a nivel nacional, que contrastan con otra realidad que se vive en nuestra provincia.

Primero: los trabajadores asalariados registrados percibieron un salario de bolsillo promedio de 46.387 pesos (noviembre 2020) que no superó el costo de la canasta familiar (50.388 pesos en noviembre 2020). A su vez, el total de trabajadores cuyos salarios no superan la canasta familiar pasó del 69% al 72% entre noviembre de 2019 y noviembre de 2020 (elaboración propia en base a datos OEDE, ministerio de Trabajo de Nación). O sea, crece el número de trabajadores asalariados registrados en condiciones de pobreza.

Segundo: en 2020 con el inicio de la pandemia hubo más de 187 mil jujeños que percibieron el Ingreso Familiar de Emergencia – IFE (10 mil pesos cada dos meses). Este sector representó el 25% de la población total de la provincia y recordemos que para acceder a este beneficio el trabajador debía acreditar que no tenía ingresos monetarios. O sea, es más que significativo el problema del empleo en la clase trabajadora jujeña. Por ende, ¿Cómo puede ser que esta realidad no impacte sobre las cifras de pobreza? O directamente, ¿Por qué no la refleja el informe del INDEC ?

Tercero: Junto a esta realidad del denominado “mundo del trabajo” también en 2020 se produjo un fuerte retroceso del total de asalariados registrados. Entre diciembre del año pasado y el mismo mes de 2019 se perdieron casi 4 mil puestos de trabajo. Lo cual no hay forma que no repercuta en empleos de menor calidad y menores ingresos. Dentro de una realidad más general donde lo que predominan son los salarios de pobreza, o sea, por debajo de la canasta familiar como vimos antes.

Cuarto: Otro aspecto de la realidad que no estaría contemplado en el informe del Indec es que la paritaria de los trabajadores estatales de la provincia y docentes fue del 12 % en 2020, cuando la inflación fue del 39,6 %. Esto no hay forma que no deje a más familias debajo de la línea de pobreza

Quinto: Un aspecto que también se puede considerar es el hecho que los datos para elaborar el informe de pobreza e indigencia el INDEC los obtiene de la Encuesta Permanente de Hogares. La misma encuesta de donde elabora, a su vez, los informes de empleo y desempleo.

Aquí surge que el empleo por un lado bajó de 150 mil en diciembre de 2019 a 144 mil en el mismo mes del 2020, la caída de 16 mil puestos tiene además una caída del desempleo de 11 mil a 6 mil, o sea, ahí aparecen 5 mil trabajadores que dejaron de buscar empleo y salieron del mercado laboral. Este denominado “efecto desaliento” es el que explica la caída de la tasa de desocupación, pero es muy raro que no influya en la pobreza e indigencia agravando las cifras de las mismas. Sin embargo, una vez más, el informe del INDEC no lo “percibe”. Al provenir los datos de la misma fuente (EPH) como señalamos antes resulta más extraño aún que se pueda afirmar que bajaron la pobreza y la indigencia.

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