En diálogo con la prensa, la docente María Inés Ortiz visibilizó la dramática situación que atraviesa el colegio tras un nuevo ilícito registrado durante el fin de semana. "De lo que va del año es la sexta vez que nos roban. Esto es algo progresivo. Fue de un fin de semana para otro donde estamos sufriendo violencia de robo. Entran a la escuela a llevarse algo siempre", relató.
Daños, vandalismo y pérdidas de insumos
En esta oportunidad, los delincuentes rompieron el cercado perimetral de alambrado y destruyeron el acrílico de la puerta de un aula para apoderarse de un ventilador de gran tamaño, elemento indispensable para el dictado de clases ante el inicio de las altas temperaturas.
La docente recordó que en episodios anteriores los malvivientes ocasionaron severos destrozos en los accesos, robaron la totalidad de las cañerías de bronce de los piletones y saquearon el kiosco escolar. "En cada robo se rompe algo en forma violenta. Lo que nos sacan es algo que no se recupera", lamentó.
Consumo en las inmediaciones
Más allá de las pérdidas materiales, la docente y vecina del sector alertó sobre el riesgo que corren los estudiantes a diario debido al contexto de vulnerabilidad en las inmediaciones del edificio escolar. "A las 7 de la mañana, cuando uno viene a trabajar, se encuentra con jóvenes alcoholizados y consumiendo sustancias. Los niños ingresan a esa hora y corren riesgo", advirtió.
Ante este panorama, desde la dirección del establecimiento formalizaron notas dirigidas al Ministerio de Educación y a la Policía de la Provincia solicitando la asignación urgente de custodia policial fija o patrullaje preventivo, como así también la concreción de las obras de mampostería para el cerramiento definitivo del predio.
Foto: docente María Inés Ortiz.