Antes de la pandemia veníamos con muy buenos proyectos, estábamos haciendo un buen trabajo, como todos los años, pero esta situación nos superó, aunque no soy el único afectado, hay muchos entrenadores que también están pasando por la misma situación que yo. El alquiler no nos cobraban, pero los impuestos seguían corriendo, ese fue el motivo por el que tuvimos que cerrar definitivamente el gimnasio. Nuestro dojo estaba destinado al deporte y a la contención de chicos con problemas de calle, psicológicos y estrés Antes de la pandemia veníamos con muy buenos proyectos, estábamos haciendo un buen trabajo, como todos los años, pero esta situación nos superó, aunque no soy el único afectado, hay muchos entrenadores que también están pasando por la misma situación que yo. El alquiler no nos cobraban, pero los impuestos seguían corriendo, ese fue el motivo por el que tuvimos que cerrar definitivamente el gimnasio. Nuestro dojo estaba destinado al deporte y a la contención de chicos con problemas de calle, psicológicos y estrés
Por este motivo, Ismael Vázquez estuvo muy deprimido: “Tuve que cerrar al poco tiempo que decretaron la cuarentena nacional, estuve dos semanas muy deprimido, son varios años que la vengo remando con el gimnasio y era mi única fuente laboral. El apoyo de mi familia me dio fuerza, gracias a Dios pude levantarme y salir adelante para sobrevivir a esta crisis, no me da vergüenza decirlo, hoy me toca vender sándwich, hay varios colegas que también optaron por seguir otros caminos”.
El dojo Puma era un emprendimiento que tenía junto a su novia: “Veníamos muy bien trabajando con el deporte, teníamos muchos chicos a cargo, habíamos participado de varios torneos representando a la provincia. Esperamos volver de a poco, se viene un cambio de hábito rotundo en la sociedad y el deporte”.
Con la cuota de los alumnos se sostenía el gimnasio y se generaban ingresos: “Estábamos trabajando con 15 chicos en cada turno, teníamos 4 turnos por día, con esto cubríamos el alquiler, los impuestos y todas las deudas. Ahora estamos en la lona, tuvimos que romper el chanchito y raspar la olla para cubrir los gastos”.
Ahora el puma entrena en su casa para no perder ritmo: “Pude poner un mini gimnasio en el garaje de mi casa para seguir entrenando, porque aparte de entrenar a los chicos también compito a nivel profesional, no quiero perder la constancia. De todas maneras con mis alumnos siempre estamos en contacto, seguimos con las clases virtuales, guiándolos para que no se estresen en sus casas”.
No todo es malo, lo que ocasionó esta pandemia fue que se una más el deporte No todo es malo, lo que ocasionó esta pandemia fue que se una más el deporte