El referente del Centro Industrial de Panaderos de Jujuy y propietario de una panadería en el casco céntrico, Luis Cucchiaro, analizó la compleja situación que atraviesa el sector panadero en la provincia. Señaló que el consumo de pan registra una marcada caída, especialmente durante la segunda quincena de cada mes, cuando los consumidores priorizan únicamente lo esencial, como pan y bizcochos.
En este contexto, volvió a subrayar la necesidad urgente de aliviar la carga impositiva que pesa sobre el rubro. Aunque no descartó posibles aumentos en los precios, aclaró que los valores de la materia prima se mantienen estables desde hace tiempo.
Al respecto Cucchiaro indicó que el consumo está atravesando un momento complicado. Venimos de un año de crisis en el que la gente recién empieza a reacomodarse. El fuerte incremento en los costos de servicios y gastos cotidianos obliga a muchas familias a priorizar sus compras.
Es común escuchar que el sueldo no alcanza, que no se puede cubrir todo lo que cuesta llegar a fin de mes. Y esa realidad se refleja claramente en la venta diaria de nuestros productos.
Notamos que, apenas pasan los días de cobro, durante los primeros diez días, el consumo se mantiene en niveles normales. Sin embargo, después de ese período comienza a decaer y la gente opta por productos más básicos, como pan o bizcochos. En cambio, se dejan de lado las especialidades, los productos dulces o las facturas, que tienen un costo más elevado, porque hay menos disponibilidad de efectivo.
En relación a los valores de la materia prima para la producción del pan aclaró que sacando el primer trimestre del año, cuando hubo un fuerte desacomodamiento de precios, el resto del período fue bastante estable en materia de insumos. “Estamos comprando la harina prácticamente al mismo valor que a comienzos de año, y lo mismo ocurre con materias primas como el azúcar, el huevo o la sal. Hubo aumentos puntuales en productos como la margarina y las grasas, que registraron incrementos cercanos al 80% en lo que va del año. Según nos explicaron los proveedores, esto se debió a una falta temporal de disponibilidad, algo que ya se normalizó. Si bien los precios no bajaron, sí se estabilizaron y hoy no hay problemas de abastecimiento”.
En ese sentido, podríamos decir que fue un año tranquilo: la estabilidad en los insumos nos permite planificar mejor. Antes, uno no sabía si estaba comprando bien o mal, porque era casi seguro que en tres o cuatro días los precios iban a aumentar. Eso hoy no está ocurriendo, y es algo positivo.
El problema sigue estando en el consumo, que aún no logra repuntar al nivel de años anteriores. Esperamos que esta situación mejore y que las reformas impositivas y laborales que se están discutiendo puedan traer alivio al sector. La carga impositiva en el país a nivel nacional, provincial y municipal es muy elevada y se siente en todos los productos. Es un tema pendiente que debería empezar a revisarse, porque para una empresa resulta realmente oneroso.
Respecto a si la reforma impositiva debería aplicarse tanto a nivel nacional como provincial y municipal, considero que sí: tiene que darse en los tres niveles. De nada sirve que la Nación reduzca impuestos si luego la Provincia o los municipios los aumentan.
Por lo que se escucha en el ámbito político, hoy existe conciencia de la carga impositiva y de que es un tema que debe ser abordado. Esperamos que realmente se considere, porque sería un alivio importante para el sector y ayudaría a combatir la competencia desleal.
La presión fiscal actual hace que muchos opten por no pagar, y esa competencia es injusta para quienes cumplen con todas sus obligaciones y mantienen su actividad en regla.
También agregó que no todos los precios son iguales en las panaderías, ya que cada panadería tiene gastos distintos.
LUIS CUCCHIARO

