El hecho, de acuerdo a lo que se pudo establecer, ocurrió durante la jornada del pasado martes y se informó, que por fortuna el hecho no revistió mayores complicaciones en el niño.
Según pudo saber nuestro medio, el pequeño manifestó a sus docentes sentir una fuerte picadura en la zona de la cintura. Al revisar sus pertenencias, el personal docente descubrió con sorpresa que dentro de la mochila del niño reposaba un alacrán, lo que desató la inmediata activación de los protocolos de seguridad.
Ante la gravedad de la situación, se dio aviso urgente al personal del SAME, quienes asistieron al menor en el lugar y procedieron a su traslado al nosocomio local. Allí fue asistido por un clínico médico.
Luego de realizar los procedimientos correspondientes para estos casos de emponzoñamiento, el facultativo llevó tranquilidad tanto a la familia como a los docentes, informando que el niño se encontraba estable.
Tras un periodo de observación en el nosocomio local, el menor recibió el alta médica y ya descansa en su domicilio particular. No obstante, se mantiene una vigilancia médica estricta para monitorear su evolución, aunque el cuadro —afortunadamente— no reviste gravedad.
El hecho generó una lógica preocupación en los padres de la institución, reabriendo el debate sobre la necesidad de extremar los cuidados y las tareas de desinsectación en los establecimientos escolares de la zona, especialmente en regiones de altas temperaturas donde la presencia de estos arácnidos es frecuente.