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Vendedora ambulante dice estar hace 30 años y que ahora el municipio la quiere sacar

Se trata de Roxana, quien vende sus productos a las afueras del Hospital Pablo Soria. Expuso haber tenido los permisos pero que ahora la Municipalidad no le autoriza el reempadronamiento y la quiere desalojar del lugar.

  • Reclamo de Vendedora: Roxana, con casi 30 años de antigüedad vendiendo en las afueras del Hospital Pablo Soria, denuncia que la Municipalidad le impide reempadronarse y la quiere desalojar.
  • Contexto de Dificultad: La situación se da en un contexto de fuerte baja en las ventas ambulantes y en ferias, donde los trabajadores de la economía popular luchan por subsistir con escasa recaudación.

En el último tiempo se ha notado una fuerte baja de las ventas ambulantes y en ferias de Jujuy. Según los trabajadores de la economía popular, le dedican muchas horas y obtienen muy poca recaudación, encontrándose entonces en la difícil misión de subsistir en el día a día.

Como si el contexto actual no fuera complicado, se están registrando casos de denuncias de persecución e intentos de desalojos por parte del municipio capitalino.

Nuevo reclamo de vendedores ambulantes

Roxana, una vendedora ambulante ubicada en las afueras del Hospital Pablo Soria, expuso que la Municipalidad no le permite quedarse allí, pese a que está ubicada en ese sector desde hace casi 30 años.

Su pareja, titular del permiso, tiene una discapacidad. Según la normativa, deberían tener prioridad para el reempadronamiento, pero Roxana denuncia que "lo tienen de acá para allá" sin darle una solución concreta.

Marcó que a pesar de tener el permiso de 2024, este año se les niega la renovación sin un argumento claro, más allá de la orden de "despejar" el frente del hospital. Al correrla apenas unos metros de su lugar habitual hacia la otra vereda, el flujo de gente cae drásticamente. "No vendo nada", aseguró la trabajadora informal.

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El municipio le sugiere que se traslade hacia la zona de la calle Lavalle, pero Roxana advirtió que ese sector ya está colapsado de vendedores y el amontonamiento es peor que donde ella está ahora.

Para cerrar, enfatizó en que quiere pagar y estar en regla. El problema no es la tasa municipal, sino la falta de un permiso que le permita trabajar con dignidad sin ser hostigada cada "dos por tres".

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