Desde hace semanas, una comerciante informal de la zona de la vieja terminal denunció que la Municipalidad la quiere desalojar.
Se trata de Doña Angélica, quien comercializa bollos a las afueras del mercado ubicado en calle Zegada hace más de 50 años. La vendedora ambulante dice padecer una discapacidad y que esta es su única fuente de ingresos, lo que le genera angustia y temor.
Ella inició una lucha para quedarse en el lugar, señalando que tienen todos los permisos municipales al día e incluso cumplió con el último empadronamiento que realizó la Municipalidad hace pocos meses, donde figura específicamente la calle llegada como su lugar de trabajo.
Situación límite: encadenamiento
Sin avances de ningún tipo, este martes se dio una situación límite y Doña Angélica decidió encadenarse para defender su puesto de venta.
Agustina, sobrina de la damnificada, dijo que llegaron inspectores, las acorralaron y les dijeron que desde el jueves no podían vender por lo que tomaron esta medida extrema.
Denunció que la intención es liberar ese espacio físico para cederlo a otro comerciante o por cuestiones de circulación, desconociendo permisos previos que la mujer asegura tener firmados por directivos del mercado.
Otra vendedora ambulante se hizo presente en el sitio para brindar apoyo. Denunció que los inspectores actúan con violencia psicológica: “vienen a buscar pelea" y que no se contempla la salud de los trabajadores.
Afirmó que la municipalidad "duerme" los papeles de los antiguos para privilegiar a nuevos comerciantes "acomodados" cada vez que cambia una gestión.