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Se debate el juicio político a Rousseff

El interino Michel Temer enfrenta acusaciones de corrupción y lucha contra los gestos de hostilidad contra su gobierno en los Juegos Olímpicos de Río Janeiro 2016, mientras espera que el Senado acoja el martes la acusación para el juicio político a Dilma.

Temer, su jefe de gabinete, Eliseu Padilha; y su canciller, José Serra; fueron acusados por la mayor constructora latinoamericana, Odebrecht, de haber recibido millones de dólares en forma ilegal para sus campañas producto de los desvíos fraudulentos de Petrobras y otras empresas estatales, algo que los involucrados negaron.

Las denuncias aparecidas en la revista Veja, en el caso de Temer, y en Folha de Sao Paulo, en el del canciller Serra, prometen darle más tensión al ambiente político en Brasil frente al proceso de destitución de Rousseff, que mañana debe continuar el Senado y que puede terminara fin de mes, luego de los Juegos Olímpicos

Temer admitió en un comunicado que estuvo reunido con Odebrecht en 2014 en su despacho para pedirle dinero que financie al Partido del Movimiento de la Democracia Brasileña (PMDB) pero la versión del empresario preso hace 14 meses es que hizo una entrega no contabilizada, 10 millones de reales (unos 3,3 millones de dólares) en efectivo, al hoy ministro Padilha y al empresario Paulo Skaf, titular de la federación industrial de San Pablo (Fiesp).

En el caso de Serra, Odebrecht confesó ante la Justicia haber pagado 11,5 millones de dólares cuando fue candidato presidencial en 2010.

"Estas denuncias indican que el gobierno de Temer está comprometido, un gobierno que eliminó los organismos de control, que ha declarado un estado de excepción, con persecución de los movimientos sociales. Los Juegos Olímpicos han demostrado que Temer no puede salir a la calle", dijo por su parte a Télam el jefe del bloque de Diputados del PT, Afonso Florence, al comentar los abucheos contra el mandatario en la inauguración de las competencias el Río de Janeiro.

Temer también se enfrenta a cuestionamientos internos: hoy el diario Folha de Sao Paulo publicó que poderosos agentes del mercado financiero que apoyaron el juicio político contra Rousseff y sustentaron a Temer cuestionan que se esté imponiendo el ala política que promueve mayor déficit fiscal y gasto para ganar aliados entre los gobernadores por sobre el ala económica, del ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, promotor de un ajuste.

A partir del martes a las 9 y en una sesión que promete terminar en la madrugada del miércoles, el Senado deberá votar si acepta el informe del senador instructor, Antonio Anastasia, aliado de Temer y del PSDB, que pide la destitución de Rousseff por haber incurrido en delitos fiscales por haber realizado "pedaladas fiscales" en el presupuesto 2015.

Rousseff y sus aliados califican de "golpe" a este proceso, que fue aceptado en diciembre por el entonces presidente de Diputados, Eduardo Cunha, mano derecha de Temer y hoy en los umbrales de la destitución por haber sido uno de los más acusados de corrupción.

En la sesión del Senado, está descontado que una mayoría simple acogerá la acusación, con lo cual la Cámara alta, en la última semana de agosto, se transformará en una suerte de corte para juzgar a Rousseff, en sesiones que estarán comandadas por el titular de la corte, Ricardo Lewandowski.

En la votación programada para el 29 de agosto, Rousseff necesita que sus opositores no logren dos tercios (54 de los 81 senadores) para ser confirmada en el cargo y retomar la presidencia, cargo en el que está suspendida desde el 12 de mayo pasado.

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