La intolerancia no reconoce la diferencia.
Una publicación del New York Times reveló que más de una veintena de asiáticosestadounidenses temen ir solos a los supermercados, viajar en autobús, metro o dejar sin compañia a sus hijos. Muchos de ellos han revelado que sufren insultos y gritos, producto de un resentimiento repentino que recuerda a épocas donde los musulmanes enfrentaron ataques estadounidenses luego del atentado del 11 de septiembre del 2001.
Por aquel entonces el presidente era George W. Bush, quién de algún modo buscó contener la situación instando a la tolerancia. Pero distinto es el discurso de Trump. El actual presidente norteamericano es duro y contundente para afianzar su medidas proteccionistas e insista al racismo. De hecho, Trump y sus aliados republicanos insisten en llamar al coronavirus “virus chino”. Es la forma que eligieron para contrarrestar las teorías elaboradas por funcionarios de Pekín que afirman que la fuente del Covid-19 surgió del Ejercito de Estados Unidos.
Aún no se conocen datos contundentes, pero diversos grupos activistas, que defienden los derechos de la comunidad China en EE.UU, afirmaron haber recibido llamadas reportando este tipo de violencia. También periódicos locales se hicieron eco de estas denuncias.
En nuestro país, se han conocido casos similares, un hombre de origen asiático golpeó a otro porque lo llamó “coronavirus”. Un ciudadano chino quiso atenderse en un hospital de Neuquén y llamaron a la policía, una niña llevó un budín y sus compañeros no quisieron comerlo.
En el país de Trump la situación va más allá. Jóvenes en California atacaron a un adolescente asiáticoestadounidense y lo enviaron al hospital. En Nueva York, una mujer fue golpeada en el metro en Manhattan, y un hombre en Queens fue seguido hasta una parada de autobús, allí le patearon la cabeza delante de su hijo de 10 años.