Las mujeres vienen con problemáticas de consumo desde siempre, desde las más jóvenes a las más adultas, pero por una cuestión de prejuicio la sociedad lo quiere negar. Las mujeres vienen con problemáticas de consumo desde siempre, desde las más jóvenes a las más adultas, pero por una cuestión de prejuicio la sociedad lo quiere negar.
La referente señaló que los estereotipos de género y los roles asignados para hombres y mujeres, romantizan la imagen "femenina", de una mujer que está en la casa, que no es capaz de abandonar a sus hijos, que no está en la calle consumiendo; esta negación social fomenta que la problemática sea cada vez más profunda porque se piensa, equivocadamente, que los consumidores son en su mayoría hombres y la realidad dice lo contrario.
El consumo es parejo entre hombres y mujeres, pero en las mujeres es aún peor porque al negar su existencia no se piensa en un abordaje con perspectiva de género. El consumo es parejo entre hombres y mujeres, pero en las mujeres es aún peor porque al negar su existencia no se piensa en un abordaje con perspectiva de género.
Afirmó que en los barrios las mujeres son muy oprimidas y son quienes padecen distintas situaciones de violencia de género y se exponen diariamente a la prostitución para poder consumir. Quispe se manifestó muy comprometida con la labor social de asistencia que desarrolla el CAAC, y la creación de alternativas que posibiliten construir otra realidad.
Es importante el acompañamiento comunitario y la capacitación en género para brindar una herramienta útil para ellas y que sepan sus derechos. Es importante el acompañamiento comunitario y la capacitación en género para brindar una herramienta útil para ellas y que sepan sus derechos.
Para finalizar, resaltó que el objetivo que tienen desde el espacio es sacarlas de la calle, de las avenidas donde ejercen la prostitución. Se pretende revincularlas con sus familias, con sus hijos, que puedan conseguir un trabajo y lograr la reinserción social.