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El mito del instinto materno

¿Sabías que los instintos no se pueden alterar, son parte de la naturaleza?

Pocas cosas en la vida encierran tanta contradicción como la maternidad, más en un país donde la idea generalizada de que las mujeres hemos nacido para ser madres y que serlo nos "completa" y da sentido a nuestra existencia, nos hace sentir a muchas muy confundidas ante una realidad que nada tiene que ver con los cuentos de hadas.

¿Cómo darle un nuevo significado a la experiencia de ser mamá mientras muchas luchan con la culpa, el cansancio y la sensación de fracaso personal?

Parece algo de sentido común pensar que las mujeres tenemos un instinto maternal semejante al que presentan las hembras en el reino animal. Esta postura biológica asegura que el sentimiento maternal es parte de la genética femenina, y que predispone a las mujeres para ser "buenas madres". 

Este tema del amor materno natural se ve reforzado también por muchos discursos religiosos, culturales e institucionales que juzgan severamente a las mamás que no se apegan a esta norma y las consideran casos extraños, incluso antinaturales, efecto de problemas mentales, sociales o morales. 

Los humanos olvidamos que no somos solo biología, también somos seres sociales. Los instintos no se pueden alterar, son parte de la naturaleza, en cambio las conductas sociales se modifican según el tiempo y las circunstancias. 

El amor maternal es una actividad altruista que implica decisiones constantes que no tienen nada en común con los instintos. Es una elección de vocación que no toda mujer posee. La maternidad es como un proyecto y como tal, es opcional.

Fuente: bbmundo.

 

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