El informe técnica, solicitado para complementar la autopsia, trajo luz sobre el origen del severo cuadro que presentaba la gestante. De acuerdo con lo explicado por el abogado querellante, Carlos Sebastián Espada, los análisis sobre la placenta arrojaron la certeza de que el sangrado registrado respondía a un desprendimiento parcial de placenta, una condición crítica que requería intervención médica inmediata.
La reconstrucción realizada por la querella indica que la joven, quien transitaba la semana 38 de embarazo, ingresó de urgencia al nosocomio cerca de las 17 horas al presentar una pérdida de sangre de consideración. Sin embargo, su ingreso al quirófano se concretó recién alrededor de las 22 horas, generándose una ventana de cinco horas sin la debida asistencia especializada.
Agravamiento progresivo y falta de estudios urgentes
Durante ese tiempo transcurrido, el desprendimiento placentario provocó que, de manera paralela, el recién nacido recibiera cada vez menor cantidad de oxígeno, sangre y nutrientes, derivando en el desenlace fatal dentro del centro asistencial.
Desde la representación legal de la familia cuestionaron severamente la falta de atención inmediata y la omisión de practicar estudios complementarios oportunos, como una ecografía de urgencia que hubiese permitido detectar el desprendimiento a tiempo. Ante estos concluyentes avances periciales, la querella solicitará que la investigación penal acelere las actuaciones para establecer responsabilidades penales individuales sobre los profesionales de guardia, médicos y enfermeros que intervinieron durante la guardia.