La intervención policial se inició tras detectar severas irregularidades en los rodados, quedando ambos conductores a disposición de la Justicia.
Según confiaron fuentes consultadas, el procedimiento tuvo lugar cuando el personal de la fuerza divisó en la vía pública una motocicleta Gilera de 110 cc. que presentaba anomalías visibles a simple vista. Ante esta situación, los uniformados decidieron detener la marcha del rodado para realizar las verificaciones de rigor.
Al presentarse el conductor en el lugar, los agentes procedieron a consultar los datos de la patente y el cuadro en el sistema informático policial, constatando que sobre el vehículo pesaba un pedido de secuestro activo por robo.
La situación sumó un hecho insólito cuando, en medio del operativo, un familiar del conductor arribó al lugar a bordo de otra motocicleta de 150 cc. con la intención de interiorizarse sobre el procedimiento. Al ser interceptado por los efectivos para requerirle la documentación correspondiente, el recién llegado manifestó no poseer ningún tipo de papeles del vehículo.
Ante la sospecha, los uniformados realizaron una inspección técnica exhaustiva sobre esta segunda motocicleta, descubriendo que la numeración grabada en el motor se encontraba completamente limada y no coincidía con la cuña original de fábrica.
A raíz de las maniobras detectadas, los peritos determinaron que se configuraba el presunto delito de adulteración de bien registrable. Ambos rodados fueron trasladados a la dependencia policial y puestos a disposición de la Justicia provincial, que ahora busca establecer la procedencia real de las motocicletas y determinar el grado de responsabilidad penal de los involucrados.