La abogada Sofía Ortega abordó los aspectos centrales de esta situación, diferenciando el conflicto entre adultos de las necesidades vitales de los hijos.
Un derecho del niño y una realidad estadística alarmante
La letrada hizo hincapié en desalentar la creencia de que la cuota alimentaria constituye un beneficio económico para la madre, remarcando que se trata de un derecho fundamental de los hijos para su desarrollo integral.
"Detrás de cada expediente hay una mamá que hace un esfuerzo enorme por criar sola a sus hijos y niños cuyos derechos están siendo vulnerados. La cuota alimentaria es para cubrir necesidades básicas: alimentación, vivienda, salud, vestimenta y útiles escolares. A nivel nacional, siete de cada diez hogares presentan incumplimientos parciales o totales de la cuota alimentaria, y esa realidad se ve reflejada a diario en las consultas que recibimos en Monterrico", señaló.
Asimismo, indicó que muchos progenitores utilizan el cese del pago como represalia hacia la ex pareja, configurando un cuadro de violencia económica que impacta directamente en la calidad de vida de los menores.
Herramientas jurídicas ante la informalidad laboral y el trabajo golondrina
Frente al mito de que no es posible accionar legalmente cuando el deudor posee un empleo no registrado o realiza tareas bajo la modalidad de trabajador golondrina, la abogada aclaró que la legislación contempla diversas alternativas de ejecución.
- Estrategias ante la informalidad: Es posible comprobar ingresos mediante pruebas indiciarias, embargar bienes o aplicar medidas cautelares sobre otros activos.
- Responsabilidad de los abuelos: En casos donde el progenitor carezca absolutamente de ingresos o no pueda ser localizado por desempeñarse en cosechas temporarias en otras provincias, la obligación legal se puede extender subsidiariamente hacia los abuelos.
- Derribar la desinformación: La especialista instó a las madres a asesorarse, remarcando que existen vías jurídicas accesibles para garantizar la alimentación y atención médica de los hijos.
"Al separarse de la pareja, no se pueden separar de los hijos ni desligarse de sus obligaciones. Aunque la relación de pareja termine, la responsabilidad con los hijos es para toda la vida", concluyó Ortega.