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Números que agudizan la crisis en Jujuy

El inicio del nuevo año no fue más que una continuidad de lo que registrado en 2018 en materia social para la provincia. Debido a que algunos comedores deben dejar de dar de comer, otros aumentan el número de asistentes; es el caso del Merendero A Pulmón que en los últimos meses incrementó a casi 300 personas a las cuales ayuda.

La delicada situación económica y financiera que se vive a nivel nacional y provincial repercute en los sectores más vulnerables.

En los últimos días tuvo lugar una inédita marcha en Palpalá, con la Iglesia como protagonista ante reiterados despidos y una solicitud constante de declaración de emergencia alimentaria.

Idéntica situación se vivió, por ejemplo, con un comedor que tuvo que dejar de dar almuerzo ante el recorte de Desarrollo Humano que no giró los fondos correspondientes. Esta situación afectó alrededor de 160 personas.

Esta crisis difícil de controlar por el gobierno aceleró la salida de Ada Galfré al frente de dicha cartera. Lo cierto es que, asumió Natalia Sarapura como referente del área y deberá ver cómo afronta el problema ya que no solo persiste sino  que se profundiza.

Delia Vargas, responsable del espacio contó “tenemos ahora 298 niños y tratamos de darle siempre la merienda. Con las lluvias se nos complica porque trabajamos con leña pero intentamos hacerlo en la cocina y que los chicos se lleven la merienda a casa”.

“Es la sociedad, es lo que alcanza el dinero y son cada vez más los niños que se acercan y no podemos hacernos cargo porque somos dos mamás”, agregó.

Por tal motivo, están solicitando la colaboración para aquellos voluntarios a sumarse en la asistencia. El merendero presta servicio los lunes, jueves y viernes desde las 16:30.

Los inconvenientes son mayores cuando se tornan, como en los últimos días, las intensas precipitaciones. Por las lluvias, desborda el canal y todo el Asentamiento 16 de mayo se inunda, afectando directamente al merendero.

“Donde nosotros estamos no solo como merendero sino como barrio se nos inunda, en la salita desborda el canal se inundan las calles y por ende a nosotros nos entra agua”.

“Nosotros perdimos mucha ropa que nos había donado la gente, porque no tenemos donde más guardarla que en el merendero. Esto sucede cada vez que llueve, desde hace dos años que se inunda”, relató Vargas.

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