Para Gerardo Morales se traducía en un gesto simbólico que permitía alejar los fantasmas de anteriores desencuentros y mostrar una imagen más consolidada de la “nueva relación” con el gobierno nacional.
En los últimos meses, el mandatario Jujeño hizo sus deberes y, además de acompañar las decisiones emanadas desde Casa Rosada, se aseguró de estar presente en la mesa chica de Alberto en más de un anuncio.
Lo cierto es que Alberto supo evitar contactos con situaciones a futuro conflictivas y que podrían prestarse a malas interpretaciones: La fragmentación del PJ, el rechazo a Milagro Sala y la resistencia K a Gerardo Morales.
En diálogo con Radio 2, la Diputada Carolina Moisés aclaró que la visita del presidente Fernández a Jujuy “no fue un acto político” y que se enmarcó meramente en acompañar al expresidente boliviano Evo Morales en su retorno a Bolivia.
“El acto que se desarrolló en La Quiaca fue un acto presidencial, no fue un acto político”.
Además, Moisés opinó que no haya habido un funcionario jujeño para recibir a Fernández “es un dato menor” y que lo fundamental fue que tres líderes latinoamericanos eligieron La Quiaca para reunirse y simbolizar en el puente fronterizo la hermandad de los pueblos latinoamericanos”.
Por último, la legisladora nacional dijo que el presidente de la Nación volverá a Jujuy en otra oportunidad, aunque no precisó fecha.