El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó de “mentira descarada” la declaración de un organismo de la ONU sobre una hambruna en algunas zonas de Gaza.
“El informe del IPC es una mentira descarada”, declaró Netanyahu en un comunicado emitido por su oficina, refiriéndose al documento de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC) con sede en Roma.
El primer ministro israelí añadió que “Israel no tiene una política de hambruna”, y citó la entrega de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza durante la guerra.
Qué dijo la ONU
Según los expertos de la ONU, más de medio millón de personas en Gaza se enfrentan a condiciones “catastróficas”, el nivel más alto de penuria alimentaria en la IPC, caracterizado por la hambruna y la muerte.
La gobernación de Gaza representa aproximadamente el 20% del territorio palestino. Si se le suma Jan Yunis (29,5%) y Deir al Balah (16%), se llega al 65,5%, lo que equivale a dos tercios de la Franja de Gaza, con 365 km2, donde viven hacinados más de dos millones de palestinos.
Esta hambruna “podría haberse evitado” sin “la obstrucción sistemática de Israel“, acusó el director de la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, en Ginebra.
Hamas pidió “una acción inmediata de la ONU” para detener la guerra y “la apertura sin restricciones de los pasos fronterizos” con vistas a “la entrada urgente y continua de alimentos, medicamentos, agua y combustible”.
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, afirmó que “es un crimen de guerra utilizar el hambre con fines militares”.
“No podemos permitir que esta situación continúe con total impunidad”, lanzó el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.
Por su parte, la Cruz Roja instó a Israel, en su calidad de potencia ocupante, a “satisfacer las necesidades básicas” de los habitantes de Gaza, mientras que Reino Unido tildó la situación de “escándalo moral”.

