Más de 100 personas murieron tras un ataque a Irán cuando miles de personas se encontraban reunidas en la ciudad de Kerman por el cuarto aniversario del asesinato de Qasem Soleimani, quien murió por el ataque de un avión no tripulado estadounidense en 2020 en Irak. Ahora, desde la Guardia Revolucionaria iraní y el vicepresidente primero Mohammad Mokhber prometieron vengarse tras las explosiones.
Según declaró Mokhber "una represalia muy fuerte será entregada a ellos en las manos de los soldados de Soleimani". Estos dichos fueron dichos por él mismo a periodistas de un hospital donde algunos de los heridos estaban recibiendo tratamiento por el ataque a Irán.
Atentado en Irán: la promesa de venganza
Según reveló la prensa local, dos explosiones sacudieron una mezquita de la ciudad de Kerman donde está sepultado Soleimani. Poco despues, el vicegobernador de la ciudad, Rahman Jalali, dijo que las explosiones fueron un "atentado terrorista", pero no acusó a nadie en particular.
Lo cierto, es que nadie reivindicó la autoría de las explosiones. Un alto el Gobierno de Joe Biden dijo que las explosiones parecían representar "un ataque terrorista" del tipo perpetrado en el pasado por militantes del Estado Islámico.
En un comunicado, la poderosa Guardia iraní describió el ataque del miércoles como un acto cobarde "dirigido a crear inseguridad y buscar venganza contra el profundo amor y devoción de la nación a la República Islámica". Los poderosos Guardias también dijeron que el ataque "refuerza la determinación de castigar con decisión y justicia a los autores".
El presidente iraní, Ebrahim Raisi, condenó el "crimen atroz e inhumano", y la máxima autoridad de Irán, el líder supremo ayatolá Alí Jamenei, prometió venganza por los ataques.
El ataque ocurrió en medio de gravísimas tensiones en Medio Oriente por la ofensiva de Israel contra Hamas en la Franja de Gaza y un día después del asesinato del número dos del grupo islamista palestino en un ataque presumiblemente israelí en el sur del Beirut, capital del Líbano.

