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Morales visitó al camarógrafo herido en la manifestación

A última hora del martes, el gobernador concurrió a la guardia del Hospital Pablo Soria, donde Alejandro Muñoz permanece internado luego de ser herido por la bomba de estruendo que arrojaron los manifestantes estatales.

El incidente empañó la movilización que habían encabezado docentes y trabajadores estatales, con el legítimo reclamo por una mejora en los bajos salarios que actualmente perciben. 

La marcha había sido multitudinaria y pese al aprovechamiento político que intentaron hacer de ella sectores de la oposición, se comprobó que en su mayoría eran trabajadores genuinos los que protestaban. 

Sin embargo, los métodos arcaicos y anacrónicos que siguen utilizando los dirigentes gremiales al momento de cada movilización causaron un bochorno, que podría haber sido trágico. 

Una bomba de estruendo salió desde el seno de militantes, que de forma inconsciente la encendieron en medio de miles de personas amontonadas en unas cuantas baldosas, y los infortunados receptores del explosivo fueron un trabajador de prensa y una docente. El primero se llevó la peor parte. 

Luego de la conmoción por el penoso final de la marcha, el repudio al insólito hecho llegó desde casi todos los sectores. 
Uno de ellos fue el gobierno de la provincia. En forma reservada, a última hora del martes el gobernador se hizo presente en la guardia del hospital Pablo Soria, donde Alejandro Muñoz, el camarógrafo en cuestión, todavía permanece internado. 

La esquirla que se incrustó en su brazo izquierdo le provocó cortes de gran profundidad y su abdomen resultó quemado. 

Al ser consultado, un día después por el episodio, Morales dijo que “repudia los hechos de violencia”. “En Jujuy ya hemos vivido una década así, el camino que ha decidido el pueblo jujeño es otro”.

“Ejerzamos el derecho de protesta sin violencia, la intolerancia y la violencia es parte de la Argentina que tenemos que dejar atrás”, indicó el mandatario. 

 

 

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