Sus pisadas en cada marcha fueron tan fuertes que se sintieron incluso en la Legislatura jujeña, donde se sancionó la “Ley Iara”, buscando una herramienta que modificara y mejorara procesos de búsqueda, judiciales y de otra índole, en cada caso de menores desaparecidos.
Este jueves se realizó la primera audiencia del juicio por el femicidio de Iara; aunque su madre, Mónica Cunchila, se sintió preparada para la jornada, la emoción le ganó cuando comenzó a declarar.
“Fue revivir ese momento, cuando mi hija fue engañada y secuestrada”.
La sociedad jujeña acompañó a sus padres durante todo el proceso, y continúa haciéndolo. A pesar del apoyo, y la oportunidad que el juicio les da, saben que ni siquiera una condena ejemplar les devolverá a su hija, aunque no dejan de buscarla.
“Lo mínimo que podría darse acá sería una condena ejemplar que siente jurisprudencia a nivel nacional, que sea un antecedente. Que no les den las mínimas o 2x1, queremos 50 años, que no tengan privilegios”.
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Para Cunchila, seguramente habrá, y debería haber, más detenciones durante el juicio. Cree que todos los imputados son responsables pero que hay más involucrados.
Incluso hoy, cuando le cuesta volver a hablar del día en que su hija murió, se siente fuerte, gracias a que siente a Iara a su lado, y porque le prometió tener la fuerza necesaria para enfrentar los días que vendrán.
“Tengo que ser fuerte por ella, por la memoria de mi hija. Esta es la oportunidad, su mamá seguirá luchando, gritando, porque quiero justicia por Iara. Se lo juré, ella está dentro mío, a mi lado”.
En la jornada del juicio, Mónica también recordó la “Ley Iara”, pidiendo, casi exigiendo que la misma sea algo permanente para modificar protocolos de búsqueda, de atención en comisarías, trámites judiciales y cualquier otro aspecto relacionado a la desaparición de una persona.
“Tiene que ser ampliada y aplicada, se tiene que quedar. El “caso Iara” cambió muchas cosas en el sistema, muchos organismos comenzaron a trabajar de otra manera. Iara es un caso bisagra que nos dolió porque le costó la vida pero fue modificando otras cosas, ayudando a la gente. El nombre de Iara quedará por siempre; mi hijita no está pero ayuda a muchas chicas”.
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