La seño Gabi: Una heroína anónima
Está vez nos vamos a adentrar en una historia única. Gabriela rescata a niños en situación de calle y aconseja a adolecentes. Su fin: ayudar.
Gabriela es una mujer cariñosa, luchadora, hiperactiva, exigente y dadivosa. “Me gusta dedicar tiempo a problemas, situaciones sencillas o complejas. Me gusta dar todo lo que pueda. Abro mi casa, la cocina y el dormitorio para los niños, mamás o gente que lo necesite”, cuenta.
Todo comenzó cuando era muy chica, se crió en una familia cuyo principal lema era dar a los demás. Su padre es su gran ejemplo. A través de la palabra de Dios buscaron cambiar la vida de muchos, a veces lo lograron, a veces no pero nunca dejo de intentarlo.
La “Señor Gabi” vive la dura realidad del lugar en el que vive. “Hay niños abandonados, abusos sexuales hacía los niños, adolecentes, maltrato infantil, abuso en las mujeres dentro o fuera del hogar y el abandono”, relató.
Ella no solo detecta los problemas si no que también se ocupa. Realiza tanto los trámites administrativos y se involucra en la historia hasta solucionarla.
Junto a un grupo de colaboradores todos los sábados se reúnen en su casa brindan talleres para los padres, mamás adolecentes y también le da a los que menos recursos tienen ropa y comida.
Su vida, dedicada a su Dios generoso, es un desafío constante. A veces la impotencia le gana, las amenazas son recurrentes pero nada hará que ella deje de brindar ayuda a los demás.
El apoyo es constante, hasta Gabriela reconoce que sin su familia y amigos no podría realizar esta labor tan compleja.
Si bien no son una fundación o una ONG les trasmite a los chicos de Alto Comedero valores, mediante actividades y charlas que los alejan de sus vicios.
A diferencia de otras personas que realizan día a día la misma tarea, la Seño Gabi dejó de ser anónima como deberían dejar de ser todas las personas que hacen el bien.

