Los espacios de contención se encuentran en un contexto de más demanda y menos asistencia, como es el caso del “Comedor Bajo el Árbol” de la ciudad de Palpalá, que se encuentra sobrepasado de gente.
Pese a su difícil misión de subsistir sin ayuda gubernamental, continúa con acciones benéficas y su trabajo incansable.
La realidad del “Comedor Bajo el Árbol” de Palpalá
El responsable del lugar, Facundo García, advirtió que la cantidad de personas durmiendo a la intemperie en Palpalá creció de forma alarmante, pasando de 18 o 20 personas el año pasado a casi 30 en la actualidad. Vinculó este incremento directamente con problemáticas graves de adicción a drogas y alcohol y el desamparo familiar e institucional.
Ante las temperaturas bajo cero registradas en la provincia, los voluntarios del comedor realizan recorridas nocturnas por los puntos donde duermen estas personas para ofrecerles un café caliente y mitigar el riesgo de hipotermia, advirtiendo que "están a la deriva".
Embed - Comedor "Bajo el Árbol" de Palpalá: "La gente tiene hambre y no aguanta más"
García expuso que el comedor asiste actualmente a unas 200 personas cada miércoles, muchas de las cuales caminan desde barrios lejanos como Malvinas y Punta Diamante. El abastecimiento es a pulmón y según detalló, ante la falta de presupuesto para comprar carne o pollo, debieron ingeniárselas para preparar el guiso utilizando jamón y verduras donadas.
El referen socialte relató una realidad durísima sobre las familias que asisten al comedor: muchas ya no tienen luz ni gas porque no pueden pagar las tarifas. Por ello, volvieron al uso de velas, mecheros y braseros. "La gente dice: ¿pago la luz o como? Antes pagaban vendiendo chatarra o cartón, hoy la luz y el gas no existen para ellos", afirmó.