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El que entra Papa sale cardenal

Hay un viejo adagio en la Iglesia que da cuenta que cada vez que hay un nuevo cónclave para elegir quien ocupara la silla de Pedro, aquellos electores que entran al cónclave convencidos que serán electos Papa, el día de la fumata blanca indefectiblemente saldrán vestidos con el mismo púrpura cardenalicio con el que entraron.

Dos mil años de sabiduría enseñan que nunca hay que probarse el traje antes de tiempo, y esto también es aplicable a los modernos tiempos de la política vernácula.

Morales es, en términos políticos, un ex gobernador, tiene la fecha exacta en que un camión de mudanza llegará hasta el palacio de calle San Martín a llevar sus petates hacia otra morada.

Se va uno y llega otro, esa es la inexorable ley de la democracia.

El tema ahora está que en los autopercibidos herederos comenzaron a proliferar como hongos, varios son los radicales que ya están eligiendo el color del traje y la corbata a tono para la jura, inclusive no son pocos los dirigentes de menos valía que ocupan su tiempo distribuyendo ministerios y secretarías varias.

Está demás decir que esta situación está generando un complejo internismo, no solo entre aquellos que pretenden apoyar sus asentaderas en el sillón de Fascio, sino también en las segundas y terceras líneas que pretenden integrar la nómina de asalariados de Estado Provincial.

A saber, el primero que anunció sus intenciones de ser gobernador es el alcalde de San Pedro, el bueno de Julio Bravo, que desde hace un tiempo largo ya anda con ganas de probarse el traje del finado, para esto está hablando con dirigentes del interior de la provincia, argumentando que no hay margen para que los capitalinos sigan manejando la botonera del gobierno provincia, “es la hora de interior…” dicen que vocifera en cuanto encuentro realiza con los radicales.

Tiene su anclaje principal en todo el ramal, donde dicen que lo recorre incansablemente, además de algunos opíparos y bien regados asados en la Perla del Ramal.

Por ahora Bravo se limita a exponer frases hechas y slogan vacíos sobre las virtudes del radicalismo, el valor de la militancia, además de marcar la necesidad de premiar a los militantes del interior con lugares de preponderancia en la gigantesca e inútil estructura gubernamental.

Sobre un plan de gobierno o alguna idea revolucionaria por ahora nada de nada.

Entre los eventuales herederos también aparece el Lord Mayor de la Capital, Raúl Jorge, por ahora el dirigente radical con los mejores números según las encuestas del gobierno. Jorge por ahora mantuvo un prudente silencio en cuanto a sus apetencias, cada vez que es consultado sobre las posibilidades de ser candidato a gobernador, evita la respuesta y se limita a decir que aún no es tiempo de hablar de estas cuestiones.

Sin embargo entre las segundas y terceras líneas de los municipios, hay demasiados que hablan más rápido de lo que piensan, y son justamente esos los que ya están gastando a cuenta de futuros salarios de ministros o secretarios de Estado.

Empresarios y comerciantes mantienen encuentros frecuentes en la sede comunal sobre asuntos que hacen a la vida cotidiana de la ciudad, y no son pocos los que salen espantados de los encuentros cuando cualquier funcionario en medio de los asuntos de interés, comienza a hablar sobre el futuro y lo que será la gobernación de Jorge, obvio que en un esquema de auto promoción, el burócrata siempre lleva la conversación al momento justo de contar a manera de secreto que su destino está en el nuevo gabinete con un ministerio clave, aunque por cuestiones de estricta reserva no está en condiciones de revelar cuál será ese lugar. Contar un supuesto secreto para que deje de ser tal, un ardid tan viejo como la humanidad misma.

Poco cuesta imaginar la cara de los interlocutores que llegan al municipio con problemas puntuales de imperiosa inmediata resolución y se encuentran con sujetos que hablan de diciembre del 2023.

En el municipio, a pesar de prudente silencio de Jorge, ya se viven tiempos extraños, algunos fanáticos hablan irresponsablemente que el gerardismo llegó a su fin y que los nuevos vientos traen al chulismo.

En definitiva más interna de la interna, porque al igual que el caso de Bravo, no hay hasta el momento y por lo menos en la segunda y tercera línea, ni una sola idea sobre qué es lo que hay que cambiar o qué se hará para salir de esta situación de pobreza que viven el 65% de los jujeños.

En la gatera también está el Ministro de Hacienda, Carlos Sadir, que fue colocado en ese lugar por la propia mesa chica de Morales.

El hombre de las finanzas también mantiene un sensato silencio, cada vez que tiene alguna intervención periodística su libreto está absolutamente acotado a los temas de su cartera y a la compleja situación de los empleados del estado, cuyos salarios vienen perdiendo escandalosamente contra la inflación.

Aunque Sadir evita el tema de la sucesión de Morales, es sabido que en las encuestas que encarga el propio mandatario, mandó a medirlo y al parecer en Capital está bien instalado pero estrictamente en el núcleo duro del radicalismo.

Quien apareció como posible en los últimos días es Freddy Morales, hermano del mandamás, cultor del bajo perfil, pero con serias ambiciones, políticas y otras más.

En la casona de Los Perales dicen insistentemente que el hermano es un ignoto desconocido en el electorado y que los números que arrojan las encuestas son absolutamente paupérrimos. Lo primero que muestran esos números es que el nivel de conocimiento es bajísimo o prácticamente nulo, y los pocos que lo conocen tienen una imagen negativa.

Para los estrategas de campaña es prácticamente una quimera hacerlo candidato e imposible que llegue a la gobernación, pero unos muy poquitos alcahuetes dicen que de la mano del hermano y con una billetera infinita, no hay imposibles.

Todo está por verse, los aspirantes tienen cinco meses para instalarse, con un mundial, las vacaciones y el carnaval al medio, esto sin tener en cuenta una gestión que se degrada día a día.

Gerardo Morales no busca el mejor candidato o el mejor plan de gobierno, busca a alguien que tenga la suficiente prudencia de no tocar algunas carpetas sensibles, con eso es suficiente.

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