Política | Gerardo Morales | Rubén Rivarola | Reforma Constitucional

Dos modelos antagónicos dividen a la sociedad

Luego de la polémica votación en el parlamento local, se puede observar cómo han explotado las voces de rechazo de manera absolutamente abrumadora, mientras que dirigentes oficialistas, por lo menos a aquellos que les queda algún dejo de sensatez, parecen que están entendiendo que la nueva constitución que propone la UTE de Morales y Rivarola no es buena ni siquiera para quienes la defienden.

Los diferentes grupos aglutinados en torno al rechazo insisten desde el primer día que no quieren el texto elaborado en la Casa de Gobierno, porque está mal hecho y ha sido escrito como un traje a medida del binomio gobernante, Rivarola y Morales, demás que no han propuesto ninguna alternativa, más allá de declamar y solo eso, que la próxima Constitución jujeña debe hacerse en nombre de una supuesta paz.

En este proyecto Morales propone un estado muy gigantesco en términos de atribuciones, pero paradójicamente pretende que todo ese poder descanse sobre los hombros únicamente de dos personas, Morales y Rivarola, más allá de seguir fomentando este Estado inservible para los Jujeños.

Tal es así que nada define ni dice el texto sobre la actividad y la propiedad privada ni se establece un modelo económico y social de provincia.

En este punto este proyecto de reforma, Morales solo impulsa a los jujeños, solo es seguir con el antiguo esquema de fracaso que aún está hoy vigente, y que solo beneficia una dirigencia política vetusta y acabada, además de un par de empresas prebendarías, que en la mayoría de los casos pertenecen a la propia casta política provincial.

Morales ahora también se autopercibe moderno, pero más allá de los chupines, a los largo de su mandato ha demostrado que representa de la manera más fiel y acabada a una dirigencia política que llevó a la Argentina al fracaso.

Por orden de Morales, sus acólitos intentan vender el embuste que es una moderna, mensaje que por estas horas no estaría llegando a la sociedad, solo la militancia rentada, de cualquier escalafón salió a los medios y a las redes a trasmitir ese mensaje.

Mientras tanto, el peronismo en su infinidad de versiones se apresta a dar la batalla.

El escenario tiene dos frente a los cuales deberán atender, el primero y más importante es el de intentar frenar esta arremetida de Morales, y la segunda ponerle un tope al socio privilegiado del gobernador, a Rubén Rivarola.

Fuera del Partido Justicialista, el peronismo en esta contienda intentará recuperar lo que fue su instrumento electoral, que ahora está en poder de la UTE Morales – Rivarola.

En esta misión dicen en los ámbitos políticos que el peronismo en esta oportunidad va a demostrarle a la sociedad que esta reforma propuesta por Morales es una verdadera afrenta a la sociedad y que poner los límites no es asunto privativo de ningún sector o partido político, es un propósito que involucra de manera transversal a todos.

Por esta razón dicen que en la nómina de candidatos a convencionales constituyentes los jujeños verán a ciudadanos de distintos sectores representativos de la sociedad civil. Inclusive ciudadanos de dilatada carrera profesional y sin militancia política.

Dos modelos se enfrentarán en diciembre próximo, el de la UTE Morales – Rivarola y el de jujeño laburante o desocupado.

El modelo empresarial de Morales y Rivarola o el modelo de la Jujuy sumida en la pobreza y la indigencia.

Dos modelos antagónicos y un tiempo bisagra en la historia de la provincia.

Dejá tu comentario