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Libertinaje sin oposición reactiva

La clase política muestra en el cotidiano la violencia y autoritarismo con la que accionan en diferente sectores de la sociedad, eso demuestra la incapacidad para estar en el poder.

Como hacemos los ciudadanos para desarrollar valores democráticos si nuestra cotidianeidad se desarrolla en medio de contextos verticales y autoritarios.

¿A esta altura del partido quien puede negar que el gobierno de Gerardo Morales sea una democracia autoritaria? Nadie, su familia y sus amigos. En una democracia no debe haber mas gobierno que el de las leyes y en Jujuy la verdad no sé qué hacen con la ley. En Jujuy, el gobierno se saltea la ley cada cinco minutos y curiosamente nadie reacciona solo hay reacciones espasmódicas y nada más.

Lo incorrecto esta radicalmente naturalizado. Nadie exige cumplir con la ley, estamos en una suerte de inercia colectiva. Nadie reclama claridad y transparencia, el problema es que así seguimos empantanados sin progreso y muy lejos de las oportunidades.

Esto es así ya que los representantes se ocupan más de sus propias agendas de grupo que de los asuntos que afectan a la sociedad. Saben que hay un sistema que está mal pero es funcional a ellos entonces miran para otro lado. Pregunten donde están ahora, claramente paseando, de vacaciones yo creo que los problemas no se toman vacaciones están siempre.

Antes se escuchaba el grito de: “devuelvan lo que se robaron”, ahora, absolutamente nada pero la plata sigue sin rendirse sin embargo todos como si aquí no pasara nada es que hoy ya no se juzga a nadie todo es natural, forma parte del paisaje.

Nadie mira la relación entre el accionar político y la agenda de la gente. Los componentes de la democracia están terminados sin embargo la indiferencia aturde. El mundo viene cambiando velozmente y están opinados los procesos políticos y sociales actuales. Es decir, no están a la altura de las circunstancias, de modo que hay ir mirando nuevas formas de democracia.

¿Cómo se cambia este escenario? dejando de sostener instituciones del siglo XX que son inviables. Hay que cambiar y procurar su adaptación a los desafíos de este nuevo mundo y con ellas las generaciones de políticos a los que ya se les paso el cuarto.

Debe haber sin cronicidad entre la política y la vida cotidiana y desde luego que las instituciones modernas vendrán si a mejorar la calidad de la democracia y así acercarse de nuevo a la política.

Necesitamos dirigentes democráticos y ciudadanos democráticos de lo contrario estas energías oscuras atraerán fenómenos autoritarios como ya pasa en algunos países del mundo.

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