A esos inconvenientes se suman expresiones de la Secretaria nacional de Energía, Flavia Royón, quien acusó a estacioneros de especular para forzar un aumento del precio de combustibles.
El titular de la Cámara de Expendedores de Combustible de Jujuy, Alfredo González, recogió el guante y dijo que la funcionaria conoce la situación de las estaciones de servicio, que estas no son formadoras de precios, y que esas determinaciones se toman en negociaciones entre el gobierno nacional y las petroleras.
“Vendemos por cuenta y orden de las petroleras, que nos pagan una comisión por esas ventas. Tanto el precio como el volumen de despacho son condiciones de las petroleras”, explicó.
El congelamiento de precios hace estragos en las estaciones de servicio
El congelamiento de precios e impuestos hace que los estacioneros no quieran vender combustible; tienen stock suficiente para dos días, que se renueva constantemente, y la mecánica está determinada para que trabajen de esa forma.
“Decir que acopiamos para forzar una suba de precios es no conocer el negocio y no entender la realidad de estaciones de servicio, que peleamos contra las petroleras para aumentar los volúmenes”.
Estas petroleras son las que no están dispuestas a importar combustible a precio internacional y vender a precio local, y por ello determinan dos costos: el minorista, que es el de las estaciones de servicio, y el mayorista, que cobran a clientes grandes ($100 más, de acuerdo a González). Que haya dos precios genera desabastecimiento: las petroleras deciden no vender combustible barato a estaciones de servicio y se quedan con sus clientes grandes, abasteciendo solo a estos.
González afirmó constantemente que los estacioneros no tienen forma de controlar ni fijar precios: si tocan el surtidor, se traba y tienen que llamar a una empresa de Buenos Aires para que mande a alguien a destrabarlo. “El volumen que vuelcan en el mercado, negociado con el gobierno, y que haya desabastecimiento, es responsabilidad de la política energética del gobierno nacional”.
“Es una política del gobierno nacional culpar de los problemas que generan al eslabón más débil de la cadena cuando todo el problema que tiene el combustible es que si se congelan precios y prohíben importaciones, o que no haya dólares para las mismas, genera desabastecimiento”, dijo. El año pasado el problema no se notó tanto ya que el campo, un gran consumidor, no la pasó bien y había un poco más de disponibilidad. Ahora que la demanda del campo se reactivó, se necesita importar combustibles, y todo va a empeorar si el gobierno nacional sigue congelando precios y tarifas, interfiriendo en el mercado y negociando con las petroleras.
gonzalez expendedores.jpeg