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Parque solar: inauguración parcial y problemas

El gobierno apura el estreno de la obra emblema de la gestión Morales, aunque está lejos de su puesta en funcionamiento real: se terminarán dos de las tres plantas generadoras de energía, y recién en enero de 2.020, si todo sale bien, se podrá vender. Así, la inauguración obedece más a razones políticas que técnicas.

El parque solar que se construye en Cauchari es la mayor apuesta del gobierno que encabeza Gerardo Morales en Jujuy. 

Se trata en realidad de tres plantas generadoras de 100 megavatios de energía eléctrica cada una, a partir de la radiación solar que hay en la puna jujeña. 

Su puesta en funcionamiento se fijó inicialmente en mayo de 2018, pero ese plazo no pudo ser cumplido. 

La necesaria construcción de estación transformadora en las adyacencias del parque, que logre conectar la energía producida a una línea de alta tensión que la transporte al sistema interconectado nacional se retrasó y demoró el proyecto.

Con ese obstáculo superado, el gobierno intenta contrarreloj terminar con la instalación de los paneles solares que darán vida al parque. 

Las plantas fueron separadas en tres: Cauchari I, II y III. 

Por alguna razón que sólo conocen las autoridades, este martes primero de octubre se realizará un gran acto político en el que se inaugurarán sólo las plantas II y III. La I estará lista a fines de octubre, según el propio gobernador Gerardo Morales. 

¿Por qué se realiza la inauguración entonces? Posiblemente, las elecciones del 27 de octubre sean un motivo. 

El apuro para la terminación ha generado problemas en Cauchari, donde 1.200 trabajadores realizan el montaje de los parques. 

Según algunos obreros, que piden reserva de identidad, les están exigiendo extenuantes jornadas de trabajo físico de hasta 11 horas, con alimentación precaria. 

En medio de la puna, la provisión de alimentos depende del catering de la empresa. Este consiste, según trabajadores, en un desayuno a las 6 de la mañana, almuerzo a las 14 y cena a las 21, con una colación de un alfajor o un turrón a media tarde. 

Sin infraestructura alrededor, aunque pudieran alimentarse por su cuenta, los trabajadores no tienen otra opción que esperar al catering de la empresa. 

Esto motivó una medida de fuerza generada en la planta este lunes, que rápidamente fue contenida con el llamado a conciliación obligatoria por parte del ministerio de trabajo. 

Así, la inauguración de la planta es un reflejo de lo que fue todo el proceso: controvertido, poco transparente y con logros parciales.

 

 

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