Sin embargo, frente al trimestre previo hubo una leve baja de 0,1 p.p., ya que la desocupación se ubicó en 7,7%.
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Durante el primer trimestre de 2024, la tasa de desocupación alcanzó máximos de la pandemia y, en el segundo trimestre, los mantiene. Según analizó Campos, la desocupación es la más alta desde el segundo trimestre desde 2016, a excepción de 2020. "Con una actividad que lleva tres trimestres en rojo y donde solo tracciona el agro, el 7,6% hasta no parece un mal número", agregó.
Salvando las distancias, el propio Gobierno prevé que la desocupación continúe en aumento: en el Presupuesto 2025 que presentó el Ejecutivo, se proyectó que los seguros de desempleo pasarían de 112.439 en 2024 a 161.127 para el año que viene.
La semana que viene el INDEC publicará los datos de pobreza e indigencia del primer semestre del año.
La tasa de subocupación marcó el 11,8% de la PEA, un aumento de 1,2 p.p. frente al segundo trimestre del año previo (10,6%), mientras que los otros ocupados demandantes y los otros ocupados no demandantes disponibles alcanzaron, en conjunto, el 10,3% de la PEA.
Consecuentemente, la presión sobre el mercado laboral, conformada por el universo de desocupados, subocupados, ocupados demandantes y ocupados no demandantes disponibles, creció del 27,9% al 29,7% de la PEA en la comparación interanual.
Dentro de la población ocupada (44,8%), se destacó que el 73,8% son asalariados, mientras que el 36,4% no cuenta con descuento jubilatorio. Por otra parte, el 23% trabaja por cuenta propia, el 3% son patrones y el 0,3% son trabajadores familiares sin remuneración.