Jujuy | Denuncias |

Al opositor hay que destruirlo, es la tesis de Morales y Rivarola

Desde el momento mismo que Gerardo Morales asume la gobernación provincial, en su radar comenzaron a aparecer los nuevos socios, que en realidad eran los viejos socios extractivitas del Estado, pero ahora devenidos en "oposición constructiva".

No fue más que un burdo disfraz, una grotesca careta que intentaba esconder una perversa máquina de libar los recursos de los jujeños.

La brutalidad de Morales y su socio Rubén Rivarola comenzó a quedar al descubierto ni bien comenzara su gestión el primer mandatario, la Legislatura provincial se convirtió en una institución absolutamente degradada y sumida a su mínima expresión, Morales y Rivarola se movían en ella a su antojo, por supuesto con la complicidad de una banda de legisladores levanta manos capaces de aprobar cualquier disparate ante la eventualidad de perder su zona de confort.

Así fue como Jujuy de la mano de Morales y Rivarola iniciaron un proceso de endeudamiento formidable de la provincia, que creció en la misma proporción que crecía la pobreza y la indigencia.

Los ricos eran cada vez más ricos, los nuevos ricos comenzaron a aparecer grotescamente en la escena provincial, mientras que los jujeños cada vez eran más pobres.

Tal era la brutalidad que de a poco comenzaron a aparecer algunas voces denunciando esta siniestra sociedad, primero en los medios y luego esas voces comenzaron a ocupar escaños en el parlamento local.

Voces fuertes que molestaban y metían ruido al tándem y la sinergia que llevaban comenzó a tener que sortera algunos obstáculos.

Los críticos son cada vez más y crecen por las cuatro regiones de la provincia, lo que obligó a Morales y Rivarola a apelar al manual básico de populismo para neutralizar a sus oponentes.

Primero fueron por los equipos de salud, aquellos que tuvieran la osadía de decir la verdad eran inmediatamente sancionados o bien con una llamativa creatividad aparecían denuncias de toda índole, por ejemplo cuando tiraron el físico de la Fiscalía Anticorrupción al médico Carlos Gaspar, o bien la denuncias contra el ya fallecido Horacio Boero.

Después fueron los docentes y los directivos de las escuelas, imponiendo mordazas con sumarios y amenazadas de perder los puestos laborales.

Los merenderos y comedores comunitarios también están en las listas para ajusticiar en caso de develar públicamente la situación de precariedad, inclusive llegaron al extremo de no entregar las partidas para que los más pobres de los pobres puedan comer, eso sin contar que en reiterados casos exigían una foto sonriente a cambio de la comida.

El listado es interminable, pero las voces se multiplicaban y los medios de comunicación y las redes sociales se inundaban con las denuncias y reclamos al gobierno de Morales y Rivarola.

Ahora van por los dirigentes, a los que no pueden comprar los deben silenciar a los que dé lugar.

Edgardo Sosa fue el primero, los concejales de Morales y Rivarola lo suspenden por 120 días por hablar. Sosa milita en un espacio político contario a los intereses de Morales y Rivarola, tan luego en un distrito tan apetecible como Perico, donde se juega Finca El Pongo, la marihuana, el parque industrial y la zona franca. No hace falta demasiado análisis para entender por qué la dupla gobernante necesita imperiosamente ese municipio libre de inquilinos molestos.

El siguiente turno fue para Alejandra Cejas, la díscola legisladora que desde su escaño viene dejando al descubierto el contubernio de Morales y Rivarola, inclusive reclamando a viva voz saber cuánto les cuesta a los jujeños el dinero que se transfiere desde las arcas provinciales hacia las empresas vinculadas a Rivarola. Esa pregunta le costó a Cejas una suspensión de 90 días solicitada por Rivarola y aplaudida y acompañada por los diputados radicales.

Por mandato de Rivarola y también con el consabido cortejo de los radicales, el edil capitalino Agustín Flores pasó a degüello, de un plumazo y sin mediar razones lo eyectaron de la vicepresidencia primera del cuerpo deliberativo municipal.

Hasta el 27 de junio van por más, ningún opositor está exento de alguna causa o de alguna suspensión.

Quien mejor definió este tipo de situaciones es el dirigente nacional Ernesto Sanz, el mendocino alguna vez sentenció “El populismo no busca competir con la oposición en el escenario electoral democrático, busca excluirlo…”, esta es la más clara descripción de la Jujuy de Morales y Rivarola.

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