En diciembre del año pasado, el Secretario General de la Asociación de Profesionales Universitarios de La Administración Pública (APUAP), Nicolás Fernández, dijo que desde la asunción de Gerardo Morales “hay 800 profesionales menos”; se entiende que en la administración pública en general, y que ese número puede haber aumentado.
Las consecuencias de la desidia del gobierno y los funcionarios, y el abandono en general que presenta el sistema público, se exponen en el testimonio de Carmen, vecina de barrio Alto Comedero. Hace tiempo, su hijo, enfermo renal, y su yerno, que estaba enfermo de la vesícula, pasaron una cantidad importante de vicisitudes para poder ser atendidos en un hospital local. Tuvieron que recurrir al sistema privado, de acuerdo a sus familiares (y también a los profesionales que los atendieron), estuvieron a punto de morir, y a pesar de todo, apoyan al sistema público de salud afirmando que lo que éste necesita es que se pague correctamente al personal y se incremente la cantidad de especialistas, médicos en guardia y enfermeros.
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“A mi familia le tocó vivir momentos tremendos en enero del año pasado, justo cuando hay escasez de personal. Mi hijo es enfermo renal y mi yerno tenía problemas en la vesícula. Mi yerno iba a Hospital Snopek y solo le daban un calmante y lo mandaban a su casa, Los cólicos eran más frecuentes y fuertes. Un día no aguantó más, fue a Hospital Pablo Soria y le habilitaron una cama. En 2022 le dieron un turno para agosto 2024. A algunas personas se les va la vida porque, a veces, no tienen agallas para salir a luchar, nadie las escucha”.
“Mi hijo es enfermo renal y fue con cólicos al hospital. También le dieron un calmante y lo mandaron a casa. Un día en que estaba mal lo llevé a una institución privada a ver a una médica, que le dio una batería de estudios y se los hicieron en 24 horas. El riñón había crecido hasta los 8 kilos, estaba a punto de estallar. Los médicos hicieron una reunión y le dijeron a mi hija que su hermano entraba a la sala de operaciones pero no sabían si saldría”.
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Guardia Hospital Carlos Snopek de Alto Comedero.
“Cuando en el hospital público vieron la gravedad del caso lo hicieron quedar. Un miércoles lo operaron a mi hijo y el jueves a mi yerno. Los dos estaban prácticamente en la misma sala, atravesando una situación límite”.
“Sé que el sector salud está muy mal pagado; hay escasez de recurso humano, exceso de atención, están cansados. Quién irá a trabajar con gusto si no son bien pagados, ni pagados en término, pero se trata de vidas humanas. La gente se muere porque no tiene la oportunidad de asistir al ámbito privado”.
“El hospital que conocí hace más de 20 años no tiene nada que ver con el de hoy: tienen una sala de terapia intermedia, de terapia intensiva que es una belleza, pero a esa tecnología hay que ponerle recurso humano, entonces se optimizará la atención. Todo mejorará y no tendremos que padecer esperar un turno un año”.
“Lo que falta es el pago a recurso humano y que haya más especialistas, más médicos en guardia y enfermeros”.
“Cuando el cuadro es muy grave recién se recibe atención, más cuando la emergencia en el caso de mi hijo y mi yerno estaba planteada un mes antes. Esperaron que falte muy poco para que el vaso rebalse y recién actuaron”.
Embed - Desesperación de una madre: la falta de especialistas en Salud casi le cuesta la vida a su hijo