En otras palabras, el crédito se diluye y la paciencia se acaba.
El liderazgo de Morales por ahora goza de buena salud, pero la ineficiencia y en algunos casos incompetencia de sus funcionarios, empiezan a erosionarlo.
En ese contexto, el transporte es uno de los conflictos que se hicieron crónicos, que tuvieron picos en 2019 (con un paro histórico que se extendió por 6 días), y amenazan con continuar en el próximo año.
El gobierno provincial no pudo hacerse cargo del servicio, que le traspasó la gestión nacional.
Las empresas acusan desequilibrios financieros, aseguran que la tarifa es baja y que los subsidios no logran tapar los baches.
Morales, lejos de construir soluciones, repartió acusaciones.
Para el gobernador los empresarios son ineficientes.
Lo cierto es que los que financian los problemas del sistema terminan siendo los trabajadores, que cobran en cuotas sus salarios.
En las últimas horas hubo un nuevo pedido de audiencia de la Cámara de Transporte al gobernador Gerardo Morales. Intentarán limar asperezas y encontrar soluciones.
Así, 2019 será recordado como el año en el que el sistema de transporte público en Jujuy entró en una crisis crónica que parece no tener solución.