Según publicó Infobae, la investigación parte de un esfuerzo mundial de 2 millones de dólares para encontrar una vacuna contra el coronavirus, que ya afectó a 110.000 alrededor del mundo y provocó la muerte de 3.832 en distintos países.
Las personas que forman parte del experimento se inocularan con las cepas 0C43 Y 229E del virus, que resultan muchos menos agresivas que el COVID-19. Se espera que combatiendo estas cepas se pueda encontrar una vacuna que termine con el pánico global sobre una posible pandemia. Especialistas indican que la vacuna podrá usarse en invierno para proteger a los ancianos y a las personas con problemas de salud preexistentes.
Los participantes serán controlados de forma regular por un equipo de protección mientras estén en cuarentena durante 14 días. Las personas desarrollaran síntomas como tos y resfrío. Antes de ser parte de la investigación, fueron interrogados sobre su historial médico. Además se realizaran diferentes análisis y se controlará que no tengan anticuerpos contra el coronavirus.