No son reclamos de poca envergadura, por el contrario cada uno expone una particularidad diferente de una realidad cruda e ignorada durante años por este y otros gobiernos.
Los trabajadores de la salud, incluidos los médicos, reclamaron condiciones dignas para trabajar y afrontar la pandemia, actualización salarial y hasta denuncian el desmantelamiento sistemático de los nosocomios, nodos y Centros de Atención primaria de la Salud. Un problema grave sin lugar a dudas.
Los docentes exigieron una vuelta a clases informada y segura para todos los involucrados. Además demandaron la convocatoria para tratar el tema paritario que básicamente es impuesto por el gobierno provincial desde hace años. Se trata de otra decisión apresurada que pone en riesgo la Educación de nuestros niños y jóvenes.
Al igual que ayer jueves, este viernes la protesta, encabezada por la Asociación Trabajo y Dignidad, fue por la asistencia y alimentación del sector más vulnerable de la sociedad jujeña, aquel que sirve para la foto en épocas de campañas políticas pero que luego es desestimado de la peor manera.
La cartera que preside la ministra Natalia Sarapura viene siendo fuertemente cuestionada por la ineficaz actualización de los montos asignados por cada chico, por la falta de planificación, e incluso por el estado de la ayuda alimentaria proporcionada.
Los comedores cada vez más saturados se encuentran en la diyuntiva de cerrar definitivamente o restringir (algo impensado en estos tiempos) el acceso a los nuevos comensales.
En medio de una crisis en auge, solicitan puestos de trabajo, asistencia real a los merenderos, apertura de comedores. Además piden la renuncia de Fabiana Calisaya y Carlos Toconás, miembros del Ministerio de Desarrollo Humano, entre otros reclamos.
El oficialismo que en los últimos años se vino jactando de haber alcanzado la paz social, hoy se da de frente con un escenario de significativa crispación, ante el cual no se muestra capaz de dar respuesta.