Allegados, amigos y políticos acompañaron este miércoles en Bogotá el entierro de Miguel Uribe, sin la presencia del presidente colombiano, Gustavo Petro, por pedido de la familia del senador opositor y precandidato presidencial asesinado a balazos.
Sin la presencia del presidente, los colombianos despidieron al senador Miguel Uribe
La familia del precandidato presidencial le pidió al mandatario que no enviara una delegación oficial al funeral.
Uribe murió el lunes por las heridas en la cabeza sufridas en un brutal atentado ocurrido el 7 de junio en la capital colombiana.
El ataque revivió los fantasmas de los peores años de la violencia política cuando cinco candidatos presidenciales -dos liberales y tres izquierdistas- fueron acribillados en el siglo XX.
Qué dijo la viuda de Miguel Uribe
En un emotivo discurso antes del entierro, su viuda, María Claudia Tarazona, se despidió del senador, de 39 años.
“Cumpliré mi promesa de darle a Alejandro y a las niñas una vida llena de amor y de felicidad, sin odio y sin rencores”, dijo. Según afirmó, Colombia vivió uno de los “días más oscuros” de su historia.
Cientos de personas acudieron por tercer día consecutivo al Congreso para homenajear a quien era el candidato favorito de la derecha para las elecciones presidenciales de 2026.
El compositor colombiano y cantante de salsa Yuri Buenaventura, que vive en Francia, interpretó su canción ‘El Guerrero’, usada con frecuencia para recordar al candidato presidencial Luis Carlos Galán, también asesinado en 1989.
Por qué no fue Gustavo Petro al funeral de Miguel Uribe
El presidente izquierdista Gustavo Petro y sus funcionarios de gobierno informaron que no asistirían a los actos fúnebres por solicitud de los allegados de Uribe.
“Simplemente respetamos a la familia y evitamos que el sepelio (...) sea tomado por los partidarios del odio”, escribió el mandatario en la red social X.
Una marcha fúnebre acompañó a los familiares de Uribe hasta un céntrico cementerio de Bogotá, donde lo enterraron.
Tarazona, sus tres hijas adolescentes y su hijo común, de solo cuatro años, se despidieron entre lágrimas y lanzaron flores a la tumba del político de derecha.

