Como se anticipó, lo que se hizo fue modificar el actual protocolo, que era muy restrictivo, por un esquema más flexible, a partir de un "semáforo epidemiológico" que le indica a cada gobernador en qué situación se encuentra su provincia y qué decisión puede tomar.
El esquema le indicará a cada jurisdicción si, por la situación por la que están atravesando, tienen bajo, mediano o alto riesgo al volver a encuentros educativos presenciales.
Los ministros de Educación dieron, así, el visto bueno a los indicadores sanitarios que habían definido los equipos de Salud en una reunión técnica del miércoles.
Con esta “guía de análisis” a mano, cada uno de los gobernadores y el jefe de gobierno porteño podrán medir en qué lugar quedan parados.
Si el riesgo es alto, obviamente no podrán reabrir las escuelas; si es mediano o bajo, podrán iniciar actividades educativas no escolares; y si es bajo podrán -también- volver a las clases presenciales tradicionales.