El viernes todo indicaba que en la conducción de la Confederación General del Trabajo (CGT) primaba un consenso para continuar con la estrategia dialoguista frente a la reforma laboral, pero en las últimas horas las discusiones se aceleraron. El Gobierno, envalentonado, hizo público su intención de votar pronto en Diputados. Esto obligó al adelanto de una reunión clave de la central para el lunes feriado. Crece el consenso para un paro general de 24 horas.
La CGT adelanta una reunión en la previa al paro general por la reforma laboral
Luego de conocerse la intención oficial de adelantar la votación en Diputados, la mesa chica de la central apretó el acelerador.
"Los climas cambian", explicaron cerca de uno de los cosecretarios generales de la CGT. El lunes a las 11 se reunirá por zoom el secretariado general de la CGT para avanzar en el armado de un paro nacional, según confirmaron fuentes dentro de Azopardo 802. Esto significaría un giro importante en la estrategia cegetista, más cerca del diálogo que de la acción directa.
Las razones son varias para este giro. La primera es el apuro del Gobierno para votar la reforma laboral antes del 1 de marzo, cuando el presidente Javier Milei brinde su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Para ello, intentan tratar en Diputados la reforma laboral el próximo jueves o el miércoles 25 de febrero.
La segunda razón es la presión creciente de diferentes gremios para convocar a un paro nacional. Un dirigente de peso como el bancario Sergio Palazzo, hasta ahora respetuoso de las decisiones del triunvirato, lo expresó claramente en El Destape: “No me quiero hacer cargo de que a Cristina (Kirchner) le hicimos un montón de paros por el impuesto a las ganancias y hoy, que reventaron la ley de contrato de trabajo, no hicimos ninguno”.
Antes de los dichos de Palazzo, hubo otros gremios que iniciaron un plan de lucha y llamaron a un paro el día que se trate la reforma laboral en Diputados. Se trata del flamante Frente de Sindicatos Unidos (FRESU) que lidera el camionero Pablo Moyano, la UOM de Abel Furlán, ATE, Aceiteros de Daniel Yofra y las dos Centrales de Trabajadores Argentinos (CTA).
El Fresu ya se movilizó a Córdoba y Rosario para presionar (sin éxito) a los gobernadores Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro y planean ir a Tucumán, donde gobierna el peronista Osvaldo Jaldo. Dato curioso. La campaña que lo llevó al poder en 2023 la cerró en un predio del gremio de Camioneros. El miércoles, la senadora Beatriz Ávila, que le responde, votó a favor de la reforma laboral. Una muestra de la desorientación de parte de la oposición.
Ante este escenario, queda poco margen para la estrategia dialoguista. Dentro de la CGT crecen las voces que piden pasar a la acción luego de los magros cambios logrados en la reforma laboral. Este cambio lo dejó entrever uno de los triunviros, Cristián Jerónimo: “Lo dijimos muy claramente, en la medida que no se reciban nuestros pedidos y nuestros reclamos, el conflicto va a escalar”.

