El caso de mala praxis que marcó a un gobierno llega a su fin
Fabiola Sánchez murió en 2015 luego de intentar dar a luz en el Hospital Materno Infantil, que había sido inaugurado sin quirófanos por razones políticas; falleció horas después en el Pablo Soria, luego de recibir una atención negligente. Su familia será indemnizada por el estado.
El hospital materno infantil se estrenó por urgencias políticas en 2015 y a los pocos meses dio a luz una tragedia, concebida por una cadena de negligencias.
Con más de dos años en obra, el nosocomio era blanco de críticas y sospechas de corrupción, ya que se rumoreaba que los fondos para su conclusión habían ingresado a la tesorería provincial, incluso previendo la construcción de un piso más que los tres que se erigían sobre avenida Córdoba.
El gobernador Eduardo Fellner y el entonces ministro Saúl Flores, decidieron entonces parar la sangría que las sospechas provocaban en su imagen inaugurando el nosocomio en las condiciones en las que esté.
Esta decisión, a la postre fatal, se concretó en agosto de 2018.
Siete meses después, Fabiola Lorena Sánchez, una joven que vivía en un barrio humilde de la ciudad de San Pedro de Jujuy, viajó 60 kilómetros con un embarazo normal que llegaba a su fin, atraída por los servicios que el gobierno se encargaba de publicitar a través de la propaganda oficial.
Intentó concebir a su hijo en un parto normal que con el correr de las horas no se daba.
Los médicos intentaban por todos los medios evitar una cesárea por una simple razón: el nosocomio había sido inaugurado sin quirófanos.
La joven tuvo que ser derivada de urgencia al hospital Pablo Soria, donde finalmente fue intervenida.
Allí, el desempeño de los profesionales también fue cuestionado.
El bebé había nacido sin problemas, pero la madre murió a las pocas horas. Su útero había sido mutilado, y sufrió múltiples infecciones.
La trágica cadena de desaciertos provocó el estallido de su familia, que marchó durante meses pidiendo justicia.
Hace pocas horas se conoció el veredicto de la justicia.
Fabiola Sánchez tenía 29 años. Su bebé vive hoy con su abuela y sus tías.
El estado deberá reparar en parte el dolor que la irresponsabilidad política y la negligencia técnica les provocó.

