La temporada de verano avanza en la Quebrada de Humahuaca con un escenario dispar. Mientras Carnaval aparece como el gran salvavidas, el resto de enero y la antesala de febrero mantienen un ritmo más lento de lo esperado.
Carnaval lleno y verano ajustado: la Quebrada intenta sostener una temporada difícil
Aunque los cuatro días de Carnaval ya están prácticamente completos, el resto del verano muestra un movimiento irregular. Hoteleros advierten que los costos siguen subiendo, las tarifas bajan y los problemas de infraestructura impactan de lleno en la experiencia turística.
Así lo expresó Matías Pemberton, hotelero de la zona e integrante de la asociación que nuclea al sector, quien en diálogo con Radio 2 brindó un panorama realista sobre el movimiento turístico.
“Los cuatro días de Carnaval ya están prácticamente todos vendidos. Hoy las consultas que recibimos son casi exclusivamente para esas fechas”, señaló Pemberton, aunque aclaró que el resto del verano no logra despegar con la misma fuerza.
Según explicó, enero arrancó con altibajos. “Para Año Nuevo se trabajó bien, después los primeros días de enero bajó bastante y desde el 6 empezó a levantar de nuevo. Esta semana está un poco mejor”, detalló. Sin embargo, la segunda quincena todavía genera incertidumbre: “Por ahora no tiene mucha demanda, estamos expectantes”.
En comparación con el año pasado, el empresario remarcó una leve mejora. “Está siendo una temporada dura, pero un poquito mejor que la del año pasado, que fue muy complicada”, afirmó. En ese contexto, destacó un dato clave: la presencia de turistas extranjeros. “Este verano estamos viendo más extranjeros que en enero del año pasado, y eso ayuda a sostener la actividad”.
Pemberton también puso el foco en el impacto de la inflación y el atraso cambiario. “Hoy somos un destino caro. Los costos no bajan, pero los precios que tenemos que cobrar sí”, explicó. De hecho, aseguró que muchos establecimientos trabajan por debajo de los valores del año anterior: “En mi caso, las tarifas están un 15% por debajo de la temporada pasada, y aun así muchas veces hay que negociar para atraer al turista”.
A estas dificultades económicas se suman los problemas estructurales, que —según advirtió— afectan directamente la experiencia de quienes visitan la provincia. “Los cortes de luz y de agua son un problema recurrente todos los veranos”, señaló, y agregó: “A veces los tiempos de reposición del servicio no son los que uno espera”.
En relación al agua, fue contundente: “No se hicieron inversiones suficientes en infraestructura. Los piletones de potabilización son los mismos de hace años, pero la demanda crece”. En Tilcara, reconoció una mejora puntual, aunque aclaró que en otras localidades la situación sigue siendo crítica.
Otro punto de preocupación es el estado de las rutas. “La Ruta 9 está cada vez más transitada y la 52 necesita mantenimiento urgente”, afirmó, al tiempo que mencionó las dificultades del camino hacia las Salinas Grandes y el Paso de Jama. “Uno cruza a Chile y la diferencia es enorme. Allá la ruta es un billar”, comparó.
Pese a este escenario, Pemberton remarcó que el sector hace un gran esfuerzo para sostener la calidad del servicio. “Los que estamos hace muchos años ya nos fuimos adaptando: invertimos en tanques de agua, luces de emergencia y soluciones alternativas”, explicó. Aun así, reconoció que lo que más sufre hoy el turista es la falta de conectividad. “Cuando se corta la luz, lo primero que reclaman es internet. Hoy sin conexión, la gente no puede vivir”, graficó.
Finalmente, se refirió al empleo en el sector y admitió que no hubo refuerzos de personal este verano. “En temporada siempre se refuerza, pero este año no salimos a buscar gente. El trabajo temporal está muy planchado”, concluyó.
Con Carnaval como principal apuesta, la Quebrada transita un verano marcado por el esfuerzo del sector privado, tarifas ajustadas y una infraestructura que no acompaña el potencial turístico de la región.

