La crisis de confianza que viene escalando en Jujuy frente a la situación en torno a los cortes de luz y a una SUSEPU que parece haber olvidado su razón de existencia deja al usuario frente a un organismo de contralor que, lejos de ser el perro guardián que muerde cuando las prestadoras de servicios fallan, se ha convertido en una oficina burocrática de trámites lentos, mientras la gente padece cortes de luz, agua a cuenta gotas o tarifas que parecen un asalto a mano armada.