La ética pública nos exige distinguir entre lo que son declaraciones de principios y lo que, efectivamente, se materializa en la práctica. Cuando instituciones como la Oficina Anticorrupción y la Municipalidad de Jujuy hablan de transparencia y ética, a través de la firma de un convenio, la ciudadanía tiene derecho a exigir evidencia concreta: riesgos y conflictos de interés gestionados, procesos de control independientes y rendición de cuentas claras y periódicas. En este marco, la credibilidad de las instituciones no se negocia con palabras vacías, sino con resultados verificables y con procedimientos abiertos que permitan a la sociedad observar, cuestionar y evaluar.